Tras 12 años vistiendo la camiseta del Cagliari de Italia, Diego López colgó los botines. Tiene trabajo asegurado en la institución y se quedará a vivir en la isla. Es más, está realizando el curso de entrenador y comenzará dirigiendo las infantiles del club sardo. Pero si no se siente cómodo en esa función, podrá ser manager o ocupar cualquier otro cargo que quiera. Eso muestra claramente la consideración que le tienen en Cagliari.
En principio, el defensa pensó en volver a Uruguay para retirarse jugando en River Plate, el equipo donde se inició. Incluso llegó a hablar con el presidente Juan José Tudurí y con el técnico Eduardo Del Capellán. La presencia del "Petete" Correa, uno de los grandes amigos que le dio el fútbol, en el equipo darsenero acrecentó esa intención. Pero no tardó en darse cuenta que era imposible.
Diego y su esposa Alexandra tienen tres hijos italianos: Thiago, de diez años, Ian de seis e Inty de cinco. El mayor no quiso ni oír hablar sobre la posibilidad de mudarse a Uruguay. Lloraba todos los días porque no se quería ir y dejar a sus amigos. Y el ex futbolista sabe que cuando los dos menores crezcan pensarán igual que Thiago y la vuelta será cada vez más difícil.
"Yo había pensado ir a jugar allí un año, pero no fue posible. Además, este lugar es ideal para criar una familia. Es increíble. Espectacular. Por ejemplo, a veces subo a casa y dejo la camioneta prendida abajo. O dejo la llave adentro toda la noche y nadie te roba nada. Es una ciudad pequeña que mantiene esas cosas de pueblo. Estamos muy bien acá", contó desde su apartamento ubicado a solo unos pasos del Mar Mediterráneo.
LEALTAD. La última vez que vistió la camiseta de Cagliari fue frente a Bologna en el último partido de la temporada pasada. Tuvo ofertas de otros equipos, pero no quiso traicionar al club donde hizo la mayor parte de su carrera. "Le dije a mis representantes, a `Paco` (Casal) y a `Pitongo` (Delgado) que no me buscaran nada porque no quería jugar en ningún otro equipo italiano".
TRANQUILIDAD. Cuando finalizó su contrato barajó la posibilidad de renovarlo una vez más, pero como no vio convencido al presidente, Massimo Cellino, prefirió dejar.
"Tras doce años en el club, los dos nos conocemos muy bien. Estuvimos hablando, pero como lo vi dudar, preferí no forzar nada. Fue una decisión tomada entre los dos. Ahora estoy haciendo el curso de entrenador, que está re difícil. Sobre todo por la terminología futbolística. Después de doce años acá hablo sin problemas el italiano, pero otra cosa es pararse delante de un grupo de jugadores y explicar lo que quiero. Cuando termine el curso voy a empezar dirigiendo a la Sexta División del club. En realidad tengo la oportunidad de elegir. Si no me gusta seguir como técnico puedo ser team manager o director deportivo, lo que quiera. Es algo importantísimo, porque siempre voy a tener trabajo. Fue algo que tuve en cuenta al tomar la decisión de quedarme".
En Italia el curso de entrenador está dividido en tres partes. La primera, el curso base, dura cinco semanas y habilita a dirigir juveniles hasta Tercera División. El segundo, son otras cinco semanas, y permite entrenar en la Serie B y el último, que dura más o menos lo mismo habilita para dirigir en la Serie A. López está haciendo el curso base. Le faltan solo dos semanas para finalizarlo. Pero luego piensa seguir adelante. "Me gusta mucho, y la pasión por el fútbol la tengo intacta. Me falta ver como me desempeño frente a un grupo. Hay que ver si soy capaz", reconoció.
ORGULLO. Dejó de jugar, pero sigue siendo ídolo. Aunque en los doce años que estuvo en el club, pasó buenos y malos momentos. "Cuando llegué el equipo estaba en la Serie A, pero luego bajamos y estuvimos cuatro años en la B. Fueron momentos difíciles, muy duros. En el segundo año casi bajamos a la C, pero aún así nunca me quise ir del club. Fue algo personal, que pasa por el orgullo. Había encontrado al equipo en la Serie A y no me quería ir dejándolo en la B. Cagliari es un equipo muy especial, porque no es un club normal de una ciudad cualquiera. Sino de una isla, de toda una región. Hay mucha gente que lo sigue y también me quedé por ellos. Por suerte, en el cuarto año en la B, tuvimos la suerte de que viniera Gianfranco Zola y subimos. A partir de allí fueron todas satisfacciones. Incluso hubo dos años en que estuvimos a dos o tres puntos de entrar a la UEFA. Algo que para un equipo como Cagliari es muy importantes y muy lindo".
En los tres últimos años López fue el capitán de Cagliari. Algo que no es común tratándose de un extranjero. "Fue un motivo de orgullo y un gran honor para mí. Me tocó cuando dejó Gianfranco Zola y eso también fue algo muy lindo. No solo por lo que fue Zola como jugador, sino porque también es una gran persona. Además había un gran grupo. Hay un compañero con el que jugué once años, con otro estuve siete años, con otro cinco y con otro cuatro. Viví muchas cosas con ellos y siempre estuvimos muy unidos. Hoy te puedo decir que son mis amigos. Amigos, amigos".
Como no podía ser de otra manera, sus hijos juegan al fútbol en las infantiles del Cagliari. A Thiago, le gusta jugar en el medio y los dos pequeños aún no tienen puesto fijo. La posibilidad de poder dirigirlos está latente. "Me encantaría. Pero nunca se sabe. Hay que ver si siguen jugando".
Descenso: "Cuando llegué el equipo estaba en la A, pero luego bajó. Fue muy duro, un año casi nos vamos a la C, pero nunca me quise ir de Cagliari".
Uruguay: "Pensé ir para retirarme en River Plate, pero mi hijo mayor (10) no quería y lloraba todos los días; además, este lugar es ideal para vivir".
Futuro: "Voy a empezar dirigiendo la Sexta del club; pero si no me gusta puedo ser team manager o director deportivo. Lo que yo quiera".