JOSÉ MASTANDREA
Pasó de la desazón a la euforia en un abrir y cerrar de ojos. Mejor dicho: desde que partió el zapatazo salvador de Antonio Pacheco hasta que la pelota picó dentro del arco, los gestos de Mario Saralegui cambiaron de un extremo a otro.
El entrenador también tuvo dos tiempos. Dos caras. La del inicio, cuando las cosas no salían en la cancha y su equipo perdía 2 a 0 y después 3 a 1, y en el complemento, cuando sus futbolistas levantaron y encerraron a su rival en su propio campo de juego. No fue un triunfo. Pero tampoco fue una derrota. El empate, sin embargo, tuvo un sabor a victoria. Por la forma y el momento en que se dio: cuando al encuentro sólo le quedaban algunos segundos por disputar. "No entramos bien, es cierto, pero tuvimos la rebeldía necesaria como para sobreponernos a la adversidad y levantar un partido que para muchos estaba perdido. Para nosotros no. Y fue lo que hablamos en el entretiempo. Había que mejorar muchas cosas pero la actitud que tuvo el grupo fue lo que sacó adelante el encuentro. Eso fue lo más rescatable. Los jugadores lo levantaron, pusieron una garra tremenda, muchas ganas y así va a ser difícil que nos derroten", dijo a Ovación un Mario Saralegui mucho más distendido que el sábado por la tarde.
"Muchos se olvidan pero del equipo que terminó jugando el campeonato anterior a este hubo seis cambios. Tuvimos seis bajas y eso no es sencillo de disimular. Tuvimos arquero nuevo, no jugó Aguirregaray, no estuvo Mario Álvarez, tampoco Ruben Olivera, el `Lolo` Estoyanoff y Bueno. Seis en once ¿qué le parece?", terminó preguntando el entrenador.
Para Saralegui, el comienzo del campeonato "no es tan malo" porque "el equipo está saliendo de la pretemporada". Y agregó: "los puntos que nos llevan son muchos pero cuando arrancamos en el Clausura, estábamos a siete del líder y fuimos campeones", indicó.