Parte de la historia para el mejor postor

Ayer se remataron algunas de las pertenencias y recuerdos de Roque Gastón Máspoli, el arquero campeón del mundo de 1950. Don Roque no estuvo presente y la familia se encargó de explicar que la subasta no se realizaba porque el campeón del mundo tuviera problemas económicos. Muchas personas se extrañaron con la iniciativa de sus tres nietos, sobre todo de los dos mayores, Diego y Andrea. Esta última explicó por qué decidieron rematar las fotos y objetos que su abuelo les había regalado: "es una manera de homenajearlo en vida. En principio habíamos pensado en escribir un libro sobre su vida donde se pudieran contar esas historias y anécdotas que nosotros hemos escuchado tantas veces, pero como él ya no recuerda las cosas como antes, no fue posible. Entonces nos pareció una buena idea rematar algunas de sus pertenencias para que comprobara los hinchas que tiene y el cariño de la gente. Yo, al abuelo y al campeón del mundo lo disfruté todos estos años, y eso tiene más valor que ningún objeto".

El remate, realizado por Douglas Barrios Hernández, contó con la presencia de unas 50 personas. El rematador, que anunció para mayo una subasta con las pertenencias de Obdulio Varela, aseguró que por el tema de la guerra, varias personas que pensaban llegar desde el exterior, no lo habían hecho. La subasta comenzó con varias fotos. La primera, una del vestuario en la final del 50, se remató en 80 dólares. También se subastó un álbum con 63 fotos, muchas de ellas inéditas, regalado por El País a los campeones del 50, autografiado por Máspoli, por el cual se pagó 150 dolares. Por un escudo oficial de la AUF, mientras tanto, se pagó 120 dólares.

Dos de los objetos más promocionados eran, la rodillera que el ex arquero utilizó en la final del 50 que se subastó en 180 dólares y la camiseta de Peñarol que Roque utilizó debajo del buzo en Maracaná. Esta última fue adquirida por sus propios nietos debido a que el precio ofrecido, 450 dólares, no era lo que ellos esperaban. Otros objetos, como el short y el suspensor usados en la final de Maracaná, y alguna medalla, fueron retirados por el rematador por considerar que la oferta no era suficiente.

Las pertenencias de Máspoli, se alternaron con otros recuerdos del fútbol uruguayo. El precio más alto se pagó por una camiseta celeste del año 24, que se subastó en 4.500 dólares. El rematador explicó que no estaba autorizado por la familia del jugador a la que perteneció, a dar a conocer su nombre, pero una vez adquirida y ante escribano, el comprador sabría a quién había pertenecido.

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