EDWARD PIÑÓN
Es bien cierto que el fútbol que se practica por estos tiempos demanda mayor dinámica de los jugadores. Que hoy el ritmo en la cancha es sostenido y que producto de ello los espacios que quedan en la cancha cada vez son más chicos, razón por la cual hay que jugar con mayor precisión y velocidad.
Ahora bien, si la discusión se centraliza en qué es lo que le da velocidad al juego, no hay nadie que pueda negar que un equipo puede conseguir velocidad con el simple hecho de desprenderse velozmente de la pelota. Entonces, para lograr ello hacen falta jugadores de gran técnica y de enorme precisión en las entregas.
En ese rubro, nadie hace mejor los deberes en las canchas uruguayas que Antonio Pacheco.
Quienes están atentos a los juicios y comentarios que he realizado sobre el "Tony" tienen bien claro que siempre he ponderado la capacidad que posee en su pierna derecha, razón por la cual no es necesario entrar en grandes detalles sobre la pegada, la visión y hasta la capacidad que tiene para habilitar a un compañero.
Lo que hay que agregar ahora, es que Pacheco fue una de las grandes figuras del último campeonato aquí en Uruguay y que una vez más está desplegando su clase. Así que va una pregunta al maestro Tabárez: ¿no se merece un examen celeste?