SERGIO LEVINSKY | DON BALÓN, SERVICIO EXCLUSIVO PARA EL PAÍS
Hernán Crespo debutó con 18 años en el primer equipo de River Plate y a lo largo de estas trece temporadas el argentino se ha consolidado como un goleador defendiendo la camiseta de varios de los clubes más grandes del mundo; sin embargo, y pese a haber sumado más de 200 goles, nunca ha tenido el estatus de gran estrella
-A sus 31 años, tiene un amplio currículum a sus espaldas al haber jugado en clubes grandes como River, Lazio, Inter, Chelsea, Milan... Sin embargo, ha estado discutido con frecuencia, sobre todo en su país. ¿Qué es lo que le falta para ser más respetado?
-(Sonríe) Mi visión de las cosas fue cambiando, pero sufrí mucho y tuve que luchar contra muchas adversidades. Sin embargo, supe esperar mi oportunidad y estoy más que satisfecho con mi carrera.
-Sus inicios no fueron nada fáciles, ¿no es así?
-Entré en la cantera de River Plate a los 6 años. Fui progresando hasta la categoría juvenil, aunque no lo pasé bien. De los 10 a los 15 años no era titular y era el jugador número 12. A los 15 años, llegó Martín Pando, ex futbolista del club de la década de los 70, y me otorgó la titularidad. Héctor Pitarch, otro ex jugador de los 70, me dio la continuidad necesaria hasta que a los 18 años pasé al primer equipo sin pasar por el reserva.
-Tengo entendido que su familia no se tomó demasiado bien su intención de dedicarse al fútbol...
-Mi familia no quería que yo jugara profesionalmente, aunque a mi padre siempre le gustó el deporte y me lo inculcó como una actividad cotidiana. Desde que soy profesional, mi padre mira todo mis partidos y corrige mis errores.
-¿Con qué se queda después de 13 temporadas en la élite?
-Con haber marcado 200 goles, participar en tres Mundiales, en unos Juegos Olímpicos, en unos Panamericanos, jugar en los mejores clubes de Europa, ganar muchos títulos con River Plate... Si hago un repaso a mi carrera, no puedo dejar de estar satisfecho con todo lo realizado.
-Entonces, ¿por qué tanta lucha por un reconocimiento?
-Así se dieron las cosas. Me duele que no se me reconozca lo suficiente todo lo que he hecho en el fútbol. Casi diría que me han faltado el respeto en alguna ocasión. Hice muchos goles en todos los equipos en que he jugado y no soy menos que otros futbolistas considerados, con toda justicia, grandes estrellas.
-A la afición argentina siempre le gustó más Gabriel Batistuta...
-La verdad es que no me sentí lo suficientemente respaldado en mi selección. Durante el Mundial de Alemania me dolió que la gente pidiera a otros, pero entiendo que son las reglas de juego.
-También se dijo que usted estaba enfrentado con Juan Román Riquelme.... que no se llevaban bien, que él no le pasaba la pelota. ¿Qué hay de cierto en todo esto?
-Me molesta tener que aclarar algo así cuando no hubo nada. Yo tengo un gran respeto por Román como persona y como profesional. Hoy me sentaría a tomar un café con él para reírnos de las cosas que se dijeron sobre nuestros supuestos enfrentamientos. Como siempre, aquellos que hablaron en su día ahora no aparecen.
-¿Qué le pareció la decisión de Riquelme de dejar la selección?
-Me apena que haya tenido que dejar la selección argentina por sentir que su madre estaba afectada por las críticas hacia él. Me parece algo sin sentido que lo hayan criticado de esa forma.
-En 2010, usted estará cerca de cumplir los 35 años. ¿Se ve con posibilidad de acudir al Mundial de Sudáfrica?
-Es imposible hacer previsiones en cuatro años porque pueden pasar mil cosas... es mucho tiempo en el fútbol. Por ejemplo, yo hace cuatro años no había conocido a mi mujer y ahora estoy casado. Nunca se sabe. Lo importante es mantener un nivel alto en tu club para tener opciones de cara al futuro. Si sigo ofreciendo este rendimiento en el Inter, es posible que tenga alguna oportunidad.
-Alfio Basile ya ha dicho que cuenta con usted, aunque se quedó fuera del último amistoso contra España por una inoportuna lesión.
-Basile tiene sus preferencias y su estilo. La verdad es que yo soy un jugador que se ha adaptado a distintos sistemas sin problema.
-Y con la Copa del Mundo aún tan lejos, ¿cuáles son los sueños de Crespo?
-Muchos. Fundamentalmente, ganar algún título con el Inter, algo que no pude lograr en mi anterior etapa. El fútbol se renueva permanentemente y también los objetivos van cambiando. Un tren como el del Inter no suele pasar dos veces por la carrera de un jugador, así que puedo considerarme una excepción.
-Una de sus espinas debe estar en la Liga de Campeones...
-Bueno, muchos dicen que tengo una cuenta pendiente con este torneo. De alguna manera es así, especialmente después de aquella loca final con el Milan ante el Liverpool que perdimos de una forma tan insólita. Fue una pena porque yo estaba teniendo, en lo particular, una noche muy buena.
-A lo largo de su trayectoria ha jugado en Argentina, Inglaterra, Italia... ¿le falta probar otro país?
-Siempre me hubiera gustado jugar en España, pero nunca se dieron las circunstancias. Estuve a punto de ser fichado por algún club español en muchas ocasiones. Hubiera sido un buen momento cuando dejé el Chelsea...
-Se le ve muy adaptado a Italia...
-Me casé con una chica italiana, tengo dos hijos nacidos aquí y me siento ya un poco italiano. Me identifico mucho con la mentalidad y la cultura transalpina. En Italia, me siento tan bien dentro del campo, gracias a que llevo muchos años aquí, como fuera de él. Eso es fundamental.
-¿Cuáles son las principales diferencias entre las ligas argentina, italiana e inglesa?
-La argentina es menos competitiva por tener que vender jugadores al exterior por razones económicas, pero es increíble cómo siguen apareciendo jugadores de gran talento. El Calcio es el más difícil por el nivel que marcan los adversarios, especialmente en lo físico y táctico. La Premier mejoró mucho en los últimos años en todo. Allí la tensión ambiental y la cultura de la crítica es diferente.
-¿Qué jugadores cree que tienen más futuro ahora mismo?
-Sin dudas, Matteo Andreoli (de la cantera del Inter) y Leo Messi (FC Barcelona).
-En el Inter hay una gran cantidad de delanteros: Ibrahimovic, Adriano, Julio Cruz, Recoba... ¿No hay celos entre ustedes?
-Lo que hay es un buen clima de trabajo y una lógica competencia entre profesionales de mucha calidad. Con todos los cambios que han habido y la cantidad de partidos que tenemos que disputar, las rotaciones nos permiten jugar a todos. Eso reduce los niveles de conflicto.
-En cambio, me imagino que aumenta el nivel de exigencia de resultados.
-Lógicamente. Tenemos una excelente plantilla, con una increíble variedad de recursos. La Juventus no participa, el Milan arrancó con menos puntos y eso provoca que seamos candidatos y estemos cumpliendo nuestro papel.
-Menuda racha. Parece que se han sacado de encima la presión del inicio del campeonato.
-Debemos asumir ese favoritismo. El Inter ha acumulado muchos años de frustración que se apaciguó, debido a la sanción a la Juventus, al conseguir el Scudetto del año pasado. Sin embargo, lo que quiere nuestra afición es ganar un campeonato sobre el césped.
-¿No tiene menos brillantez un `Scudetto` sin la Juventus?
-Nosotros no tenemos la culpa de lo ocurrido. Jugamos un campeonato que cuenta con un número determinado de equipos y queremos ser los mejores. Las circunstancias externas son para los que estén involucrados.
-Ya hace 13 años de su debut en Primera con River. ¿Aún se acuerda de su época en Argentina?
-Sí. Viví emociones fuertes, como aquella final de la Copa Libertadores de 1996 cuando en el estadio Monumental vencimos 2-0 al América y ganamos el título por segunda vez en la historia del club. Además, yo marqué dos goles. Tenía 21 años y era mi despedida antes del traspaso al Parma. El estadio estaba lleno y 80.000 personas gritaban "Crespo no se va, Crespo no se va".
-Aquel día tuvo una felicitación muy especial...
-Sí. Cuando me dirigía al vestuario, me estaba esperando en la puerta nada más y nada menos que... ¡Enzo Francescoli! Me abrazó y me dio las gracias porque su sueño era regresar a River para ganar la Libertadores. No lo podía creer, el mismo Francescoli al que diez años antes iba a ver al estadio cuando era un niño, me estaba dando las gracias.
-¿Volvería a River?
-Más de una vez me lo he planteado, pero hoy no lo podría decir. Allí conocí a gente maravillosa como Passarella o Francescoli. Sería hermoso regresar, pero eso, hoy por hoy, es una quimera. Tampoco es algo que me obsesione. Estoy acostumbrado a esperar y a no desesperar.
-¿Hay algún entrenador que le haya marcado en todos estos años?
-Sí, Daniel Passarella y Carlo Ancelotti. Al primero siempre le estaré muy agradecido por hacerme debutar en un club tan grande como River Plate siendo tan joven. El segundo hizo por mí lo mismo en Italia. Me fichó para el Parma y me abrió las puertas del Calcio.
Familia: "Es lo máximo para mí"
"Amo a mi familia. Es lo máximo para mí. Mi mayor felicidad es saber que están bien. El tipo más bueno que he conocido en mi vida es mi padre, Jorge".
Ídolos: "Francescoli me cautivó"
"Marco Van Basten, Romario, Klinsmann, Ricardo Bochini, Norberto Alonso... Me enamoré futbolísticamente de Enzo Francescoli; después me cautivó su personalidad".
Valores: "Jamás tomaría drogas"
"Tengo algunos que son irrenunciables. Por ejemplo, jamás tomaría drogas. Uno de los grandes males de este mundo es la xenofobia. Me encantan los colores: negro, amarillo...".