Únicamente el que fue a la altura puede definir lo que se vive. Y no solamente en lo referido a jugar un partido de fútbol, sino a las cuestiones cotidianas y a lo que cuesta hacer las cosas bien para alguien del llano. Pues bien, Nacional supo jugar un partido inteligente a más de 4.100 metros aprovechando una estrategia de Álvaro Recoba bien desarrollada por sus jugadores.
La sensación de lentitud de los primeros minutos, o de que costaban los arranques en el inicio de una carrera, evidenciaba a las claras que el juego no era normal. También lo reflejó la falta de precisión por algunos momentos y las reacciones de ciertos jugadores, como la de Lucas Sanabria que, sin lugar a dudas, fue uno de los que más sufrió los efectos de jugar en El Alto.
Todo lo contrario al andar de Pancho Ginella, Gabriel Báez, Leandro Lozano o Mateo Antoni, que dieron la sensación de que se adaptaron de manera excelente.
La línea de cinco redujo los espacios para Always Ready, aunque en el primer tiempo Nacional no pudo llevar adelante una secuencia de pases que le permitiera tomar algo de aire.
A los 13’ llegó la apertura del marcador por intermedio de Darlison Rodríguez y seguramente más de uno pensó en su casa que se podían venir una catarata de goles en contra. Antes, el propio Rodríguez había avisado con un remate que tapó muy bien el arquero panameño.
Pero lo que se podía presagiar no ocurrió. Naturalmente Nacional intentó bajar el ritmo del partido en todo momento y, más allá de alguna alerta de Ospina por la demora en la reanudación del juego, el árbitro fue bastante permisivo. Como también fue exagerado en sacarle una amarilla a Juan Izquierdo a los 8’ que provocó que caminara por la cornisa cuando cometió una fuerte infracción a los 27’. El ex Liverpool aguantó hasta el final del primer tiempo y el Chino lo sacó para poner a Jeremia Recoba y cambiar el esquema, con cuatro atrás.
Frente a todo lo que se pensaba en la previa -en parte por lo que había pasado en Always Ready vs Sporting Cristal- Nacional no pasó mayores zozobras en el complemento. Eso sí, la historia pudo ser otra si el árbitro convalidaba el segundo gol de los bolivianos a falta de 20’, que fue invalidado por un offside extremadamente fino.
Mejía tuvo un par de atajadas importantes (una de ellas después de un error en la salida de Fredy Martínez), lo que permitió dejar el resultado con solo un gol de diferencia (1-0). Cualquiera hubiera firmado en la previa ese marcador, por lo que hay que hablar de algo positivo porque Nacional tiene todo para dar vuelta la serie en el GPC.