Cualquiera diría que es fácil decirlo hoy con -literalmente- “el diario del lunes”, pero no por esa razón hay que dejar de resaltar algunas decisiones que tomó Nacional, muchas de ellas impulsadas por el vice Flavio Perchman (que actuó en el año como director de fútbol). Pero antes de entrar en ellas, hay que resaltar tres determinaciones que tomó el tricolor en relación a jugadores, y que ayer quedaron en evidencia por lo positivas que fueron:
1) Ir a buscar a un desconocido para el medio, comprando el 50% de la ficha, y que la terminó rompiendo, consagrándose como el mejor central de la temporada: Julián Millán. De entrada Perchman dijo que era flor de jugador.
2) La contratación -con la inversión que conllevó-de Luciano Boggio, titular indiscutido a lo largo de la temporada.
3) Contratar a Maxi Gómez a mitad de año, por una cifra que quedó corta en base a lo que rindió, que fueron dos cuotas de 250.000, la segunda a pagar recién en febrero.
También se podría agregar las altas de Diego Romero y Lucas Rodríguez, dos jugadores de perfil bajo y, en general, rendidores, de esos que tapan agujeros. Ayer volvieron a responder en el GPC.Después, las decisiones que fueron muy difíciles: sacar a dos DT de peso (uno por trayectoria, como Lasarte; el otro, Peirano, por los puntos que hizo. Pero el vice salió decidido del Viera, tras el 0-0 con Wanderers, que había que sacarlo para ser campeón). Vairo - Perchman lograron sacar adelante un año que quedará marcado por siempre por el título ganado vs Peñarol de locales.
Los capitanes se la bancaron, y festejaron
Durante la temporada hubo todo tipo de situaciones y momentos que involucraron a los capitanes y máximo referentes de Nacional, en ocasiones muy criticados, a veces hasta de forma desmedida por los propios hinchas.
Desde un tiempo a esta parte, los referentes decidieron cerrar filas, “hablar poco y trabajar mucho” según le comentaron a Ovación, en una decisión que días después fue acompañada por la mayoría de los dirigentes, que solamente hablaron en conferencia de prensa hasta el tramo final de la definición. Que “Coates no habla, no impone”, que “Pereyra es un líder silencioso y transmite poco”, que “Mejía bajó considerablemente el nivel” o que “a Polenta siempre le salta la llave en los momentos más complicados del equipo”. Esos eran algunos de los comentarios que se podían leer en redes sociales o, muchas veces, escuchar en la cancha. Pero bien dicen que a los líderes se los evalúa por cómo hablan sus compañeros de ellos, o por sus actitudes puertas adentro de un grupo. Hasta por los resultados finales... Y esto aplica en cualquier grupo humano. Ayer tuvieron su recompensa, los cuatro levantaron juntos el trofeo “Juan Manuel Izquierdo”. Y, paradójicamente, los cuatro tuvieron que ser fuertes para bancar al grupo en 2024, en una de las peores situaciones que puede vivir un grupo humano. ¿Qué será de su futuro? Solo ellos lo saben, quizás alguno puede ser seguir los pasos de Polenta. Lo que está claro es que ellos “bancaron” la tormenta y hoy festejan. Y por eso, en parte, hoy Coates hizo la tapa.
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