HORACIO ABADIE
Después de varias idas y vueltas, Peñarol cerró su tercera incorporación.
Además del regreso del arquero Claudio Flores y de la llegada de Fernando Fadeuille para el mediocampo, ayer se sumó Ricardo Möller, uno de los nombres que se habían manejado desde hace varios días en la propia sede aurinegra.
El zaguero fue uno de los futbolistas solicitados por el técnico Fernando Morena al Cr. Damiani. Möller, hijo de Raúl, ex capitán de la Nacional en la década de los ’70 y ’80, llegó para reforzar la zaga de los aurinegros tras las bajas de Cristian González, Luiz Nunes y posiblemente la del haitiano Jean Jacques Pierre, protagonista de un incidente con Gabriel Cedrés.
Su presencia fue la novedad más importante en la sede del Palacio "Cr. Güelfi". Llegó pasadas las 13.00 horas acompañado por su padre, el Dr. Raúl Möller, entrenador que también pudo haberse vinculado a Peñarol hace dos temporadas pero para ocupar un cargo de coordinador general de juveniles.
Después de una hora y luego de haberse reunido con el Consejo Directivo en pleno, firmó su contrato con los aurinegros y encaminó sus pasos hacia la Asociación Uruguaya de Fútbol para pedir pase de Cerrito a Peñarol.
—¿Qué significa este paso en tu carrera?
—Es muy importante para mi carrera, no hay dudas. Pasar a un equipo con la historia de Peñarol me llena de orgullo y estoy muy contento por ello. Además se da en un momento en el cual creo que estoy maduro y la experiencia en primera división me ayudó para poder dar este paso adelante en mi carrera profesional
—¿Jugarás con algún número en especial? En la sede ya luciste la camiseta número cuatro.
—No sé. No hablamos de eso, me puse la que me dieron para sacarme la foto, pero no es algo que me preocupe demasiado. Todavía no hablamos de eso, ya lo resolveremos en el momento debido.
—¿Cómo se dio la transferencia?
—El pase es en forma definitiva para Peñarol y el contrato hasta fines de 2007.
—¿A partir de cuándo estarás a las órdenes de Morena?
—Ya estoy a las órdenes. En cuanto me llamen y me indiquen dónde y cuándo me tengo que presentar a entrenar, estoy disponible. Estuve entrenando pero no es lo mismo integrarse al plantel y comenzar a vivir todo lo que es Peñarol. Yo estoy para arrancar ya, la ansiedad de estar entrenando la tengo, así que en cuanto me convoquen allí estaré.
—Llegás en un momento complicado para la institución, por lo que está sucediendo, el caso de Cedrés y Pierre, ¿te preocupa la interna?
—No, para nada. Yo estoy muy contento de pasar a Peñarol y la verdad, hablar de ese tema sería una falta de respeto de mi parte, ya que todavía no me integré al plantel y no voy a hablar de cosas que por ahora no me incumben. Yo quiero lo mejor para Peñarol y no voy a hablar de lo que no me corresponde.
—Estas últimas horas fueron muy importantes en tu vida. Casamiento y transferencia a un grande.
—Sí, sin dudas. El viernes firmé en el Registro Civil, el sábado me casé por iglesia y hoy (ayer) firmé en Peñarol. La verdad que va a ser un mes que lo voy a recordar toda mi vida por lo que ha sido, y mi familia está muy contenta con todo esto.
—¿Hay algunos compañeros que ya conocés?
—Sí, conozco a Pablo Russo y a Sebastián Varela porque jugué con ellos en Cerrito y a los demás muchachos los conozco a todos como rivales. Creo que me voy a adaptar muy bien y rápidamente al plantel.
—¿Te imaginás el clásico?
—La verdad que no. No me lo imagino porque nunca estuve en uno. Sé que es algo muy importante para la institución y además conozco lo que representa ese partido para el hincha. Supongo que la adrenalina de los días previos debe ser importante. En el clásico trataremos de dar lo mejor de nosotros y cumplir en buena forma con nuestra tarea y la del equipo.
—¿Qué mensaje le das a la parcialidad aurinegra, ahora que te incorporás?
—El mensaje que le puedo dar es que voy a dejar todo en cada partido, mucho trabajo y sacrificio, como es mi costumbre, y que le va a ser difícil a los rivales ganarnos.
Treinta años después, la historia se repite, un Möller pasó de un equipo chico a un grande. Esta vez, fue de Cerrito a Peñarol. Tres décadas atrás, fue su padre quien dejaba Sud América para incorporarse a Nacional.