SILVIA PEREZ
Es, actualmente, uno de los mejores jugadores del fútbol uruguayo. Es un puntero como los de antes, con condiciones poco comunes. Con sus enganches y amagues suele enloquecer a los marcadores rivales y si no lleva convertidos más goles, es seguramente por su juventud. Tiene sólo 22 años y lleva nada más que dos jugando en Primera.
Juan Manuel Salgueiro se crió en la Unión, en la calle Himalaya, junto a sus padres, Manuel y Graciela, y a su hermana Fabiana, dos años mayor que él.
Su padre trabajaba en un taller de elevadores y su madre en una panadería. Juan Manuel fue al colegio "Federico Ozanam", ubicado en la calle 20 de Febrero. Alternaba la escuela con la pelota en la calle, pero asegura que era un buen alumno, aunque bastante pícaro. "Me pasaba parado en penitencia y me mandaban bastante seguido a la dirección. Pero en quinto año pasé con S y en sexto con MBS". Se ríe y enseguida aclara: "¡En serio!, por si no me creen tengo los carnés guardados".
Comenzó a jugar al baby fútbol en el Club Rocha donde estuvo desde los 4 años hasta los 12. "Jugaba de número 8 o arriba y hacía algunos goles. Pocos, como ahora". (Vuelve a reírse). Al Rocha me fue a buscar el "Cholo" Trueba para llevarme a Danubio. Hice Décima, Novena y Octava. Después en Séptima ya arranqué con el ‘Rafa’ Perrone".
ABUELAS. Cuando tenía 14 años su familia se mudó para Shangrilá. De todos modos, él siguió viajando a Montevideo a diario. Iba al Liceo Misericordista donde cursó Primero y Segundo. Salía de clase, comía en la casa de su abuela materna Ada y se iba a practicar a Danubio. "Poné que a veces iba a lo de mi otra abuela, Sara, que si no se va a enojar conmigo".
Repitió segundo año y pasó al liceo de Shangrilá. No le duró mucho y en Tercero abandonó los estudios. "No me gustaba estudiar y se me complicaba con el fútbol. Incluso estuve yendo de noche, pero no me daban los números, o más bien las ganas de ir", bromea. De todas formas, ahora Salgueiro tiene claro que los estudios son importantes y piensa comenzar con computación. "La verdad no ligo nada porque cuando me fui a anotar para empezar con los cursos hice como una hora y media de cola, y cuando por fin me tocó, no había más lugar en el horario nocturno que era el que yo necesitaba. Ahora estoy en lista de espera y si se forma un nuevo grupo me van a avisar".
CAMPEON. En Danubio pasó por todas las divisionales, sin saltearse ninguna. En 2002, de la mano de Jorge Fossati, subió a Primera. Hoy, juega con varios compañeros que transitaron su mismo recorrido por las juveniles: "Todo eso ayuda mucho. Yo vengo jugando con el ‘Nacho’ González, con Junior Aliberti, con Grosnile desde chico. No es lo mismo jugar con compañeros que conocés hace años que con alguien nuevo que recién llega al club".
El año pasado Danubio arrasó con los torneos de la temporada. se quedó con el Clasificatorio, el Clausura, la tabla anual, y finalmente, el Campeonato Uruguayo. "Fue lo más importante que me pasó en mi carrera. Era mi primer año en Primera y me encontré con todo eso. Salimos Campeones Uruguayos después de muchos años en que no pasaba nada. Lo conseguimos porque Danubio fue el mejor equipo durante todo el año. Hubo compañerismo y fuimos un equipo completo".
De todos modos, la vida de Salgueiro siguió igual. Nada cambió por el hecho de ser Campeón Uruguayo: "Todo sigue igual. La gente no me conoce mucho. Me conocen poco y los que me ubican lo hacen bien. Nunca me pasó nada raro, ni tuve ningún problema con nadie. Ni siquiera con los hinchas de Nacional después de las finales".
COPA. Esta tarde, ante Fénix, Salgueiro estará en el banco de suplentes, porque el técnico Gerardo Pelusso optó por jugar ante los de Capurro con un equipo compuesto en su mayoría por suplentes, reservando a los titulares para el partido del martes frente a Bolívar por la Copa Libertadores. Será la primera vez de Salgueiro en la altura de La Paz: "No estoy preocupado por el tema. Es algo que no se puede saber hasta que vaya. Hay algunas personas que no sienten nada y otras que sí. Ojalá que yo sea de los primeros, pero por ahora, no me quita el sueño".
Al hablar sobre la experiencia de jugar la Copa Libertadores, es inevitable referirse a la vidriera que supone participar en un torneo continental de la importancia de la Libertadores: "Es una gran oportunidad de que te vean y te conozcan, pero ese tema tampoco me preocupa. Quiero irme, pero cuando esté pronto para hacerlo. Cuando tenga la experiencia suficiente, ahora no sé si estoy preparado. Sé que si me surge una oferta buena, voy a tener que aceptarla, pero me gustaría irme con otra experiencia. Por ejemplo, si me hubiera ido el año pasado, tenía sólo ocho partidos en Primera y no estaba pronto. Al menos, ahora tengo más partidos jugados. A veces cuando uno se va muy joven tiene más posibilidades de fracasar. No es que me preocupe, pero hay algo que tengo claro, si me voy quiero ir para jugar. No para ver qué pasa o si puedo jugar. Si me voy, quiero jugar. Si pudiera elegir me gustaría irme a España. Me gusta el fútbol español y además, tengo familiares allá".
EL AMOR. Conoció a Flavia cuando iba al liceo Misericordista en el Cerrito de la Victoria. El cursaba primero y ella estaba en segundo. Se hicieron novios, pero cuando él se cambió para el liceo de Shangrilá dejaron de verse y todo quedó en la nada. Pasó el tiempo y cuatro años más tarde se reencontró con ella en un baile en Punta Gorda. Ahí mismo volvieron a ennoviarse. "Aunque habían pasado unos cuantos años yo no la había olvidado. Uno sabe lo que es bueno" (risas).
Hoy hace ya cuatro años, desde que Juan Manuel tenía 18, que se fueron a vivir juntos. "Lo que pasó fue que los padres de Flavia se fueron a trabajar a Estados Unidos, donde ya estaba la hermana mayor con su esposo. Primero se fue el padre y por esa época yo empecé a quedarme algunos días a dormir. Después, cuando viajó la madre, nosotros nos quedamos viviendo en la casa del Cerrito. No hubo problemas, me adapté sin inconvenientes. Ella estudia para ser asistente social y estamos muy bien juntos".
SELECCION. Su única experiencia con la celeste fue en la juvenil que dirigía el "Polilla" Da Silva. "Fue una preselección Sub 20, en 2002, pero Ferrín me dejó afuera. Son momentos difíciles de afrontar, que no se olvidan. Tenía una gran ilusión y Ferrín me dejó afuera. El sabrá si estuvo bien o mal".
Pero eso quedó atrás, y Salgueiro se permite volver a soñar: "Ojalá pudiera estar. ¿Qué jugador no quiere estar? El tema es que hay muy buenos jugadores, pero si uno, aunque esté jugando acá, tiene un buen nivel, se puede dar. Yo trato cada fin de semana de dar lo mejor, para mi equipo y también para el técnico de la selección".
En la mira
Pelusso | El tecnico
"Salgueiro es un jugador con condiciones poco comunes. De los que aparecen muy pocos. Es un puntero como los de antes, con fintas y enganches. Maneja los dos perfiles y nunca sabés por dónde te va a sorprender. Tiene buena pegada y define bien. La cantidad de goles que lleva convertidos no tiene nada que ver con las cualidades que tiene para definir. Lo que le falta son partidos. Además, tiene ese ángel que se necesita para triunfar en el alto nivel. Tiene eso que hace pararse a las tribunas. Tiene carisma, ese gancho que hay que tener para triunfar. Más allá de todas sus condiciones, hubo un paso fundamental dado por Salgueiro el año pasado: el jovencito irresponsable dio lugar al profesional serio. Es simpático y amiguero. Lo quiere todo el mundo, pero vivía la vida en broma. Con la ayuda de mucha gente reaccionó. Hoy es un profesional de verdad, uno de los futbolistas que más satisfacciones nos ha dado".
Fossati | Lo subio
"Es un jugador con una técnica individual muy importante. En aquel momento lo que queríamos inculcarle era el sentido colectivo. Queríamos que aprovechara esa técnica en beneficio del equipo. Creo que eso lo ha ido logrando. Ya no es un jugador de pelota, como le decimos habitualmente a un futbolista que driblea y va sorteando obstáculos pero, a veces no ve lo escencial. Hoy, Salgueiro encara con la cabeza levantada. Utiliza sus condiciones personales con sentido colectivo. Lo veo más maduro como persona y eso se nota en la cancha. Cuando yo lo dirigí era un muchacho normal, alegre, jodón y con algunas desprolijidades propias de la edad. Tratamos de corregirlo, intentamos enderezarlo para que su cabecita, o su actitud profesional, no fuera en detrimento de sus condiciones técnicas, como ha pasado con otros jugadores. Creo que lo ha logrado. Hoy lo veo muy bien y es uno de los jugadores jóvenes que estamos observando".
Mendez | El rival
"Por lo que ha demostrado en este tiempo, creo que es uno de los jugadores con mayor futuro que tiene Danubio y el fútbol uruguayo. Está muy bien dotado técnicamente y tiene fantasía. En muchas cosas, por esa fantasía, me hace acordar a Horacio Peralta. Estoy seguro de que si sigue en esa tesitura, con el correr de los años, cuando vaya madurando —porque todavía es muy joven— se va a convertir en un gran futbolista y no sólo para Danubio. Seguramente tiene futuro como jugador de selección. Es un puntero nato, y eso es muy importante, teniendo en cuenta la falta que hacen los punteros en el fútbol uruguayo actual. Hay pocos como él. Su juego encaja perfectamente en un equipo cuya filosofía es jugar siempre un buen fútbol. Es muy difícil de marcar porque nunca se sabe para dónde te va a quebrar. Por lo general, hay jugadores que ya sabés para dónde van a arrancar, pero con él eso no se da. Arranca para cualquier lado y eso hace que sea muy difícil de marcar".