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Mauro Arambarri: el rol del psicólogo con su dura lesión, la puerta abierta a Nacional y el sueño de selección

El volante del Getafe habló en plena recuperación por la afección en la rodilla: contó qué le sorprende de Valverde y habló de su sueño de volver a la Celeste de Bielsa.

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Mauro Arambarri con la camiseta de Getafe.
Mauro Arambarri con la camiseta de Getafe.
Foto: @GetafeCF.

Mauro Arambarri, volante uruguayo del Getafe, sufrió una dura lesión en el tobillo. Se recuperó, volvió a jugar y al tercer partido tuvo una rotura parcial del menisco externo y de uno de los fascículos del ligamento cruzado anterior de la rodilla. Lejos de ponerse a pensar por qué le volvió a ocurrir a él, afrontó la operación y puso la energía en lo que depende de sí mismo.
En diálogo exclusivo con Ovación contó cómo se entrena junto con un psicólogo deportivo para su recuperación, elogió el desempeño de Federico Valverde y dejó la puerta abierta a la posibilidad de jugar en Nacional a largo plazo. También se refirió a su sueño de volver a la selección uruguayadirigida por Marcelo Bielsa.

- Tras sufrir una rotura parcial del menisco externo y uno de los fascículos del ligamento cruzado anterior de la rodilla dijiste que estabas “con ganas de empezar de cero otra vez”. ¿Lo tomás como una oportunidad para volver más fuerte?
- Sí, obviamente que estas cosas nadie las quiere pasar porque son complicadas. Principalmente cuando estás en la mitad (de la recuperación) y ves que falta todavía para salir. Pero lo veo como una oportunidad para decir: 'De esta tengo que salir'. No pensar qué pasó, qué no pasó, sino enfocarme en la recuperación, poner todos los sentidos en eso e intentar volver bien, que es fundamental. Si yo me siento bien puedo hacer mi juego, desplegar lo que yo sé y la experiencia que he recogido todo este tiempo. Pero claro, tengo que estar bien. No con dolores como estaba jugando últimamente. Así no rindo al cien por ciento, no lo siento así yo y la gente lo sabe también. Entonces es difícil así. Y más acá en Europa que los demás equipos no perdonan. Tenés que estar al cien por ciento en todo.

- ¿Antes de la lesión de rodilla ya venías padeciendo dolores físicos?
- Claro, en la primera lesión me pegaron una patada en el tobillo y me rompí la sindesmosis de esa zona. Es un dolor bárbaro. Estuve operado cuatro meses y medio, volví, jugué tres partidos y al cuarto no podía más de dolor. Ahí estuve viendo qué era. Y al final encontré un cirujano que me dijo: 'Mirá, Mauro (Arambarri), hay que operarte de vuelta, vamos a limpiar todo lo que haya ahí'. Y era un tema de tendones que estaba rozando ahí. Había quedado un huesito y me estaba rozando, entonces cada vez que empezaba a correr se me inflamaba el tendón y no me dejaba. Pero bueno, en todo este proceso pasaron como cinco meses hasta la segunda operación. Y todos esos meses fueron de dolor, de entrenar un día y no poder más. De estar en mi casa con dolor. O sea, fueron cinco meses complicados para la cabeza. Todo es muy difícil.

- ¿Cómo gestionaste esa período desde el plano psicológico?
- Sin duda que es muy importante porque al final la cabeza es lo que aguanta todo. Son meses de incertidumbre que no sabés que está pasando, donde hablás con los médicos, no te dan una respuesta clara y no sabés lo que sigue. Al final se te mete en la cabeza eso. Pero bueno, al pasar los meses yo sabía que alguna solución le íbamos a encontrar. Justo estábamos mal en la temporada y yo no quería dejar al equipo así. Por eso jugué el último partido con muchísimo dolor y me infiltré para poder hacerlo. Terminó ese partido y a las cuatro horas me estaban operando. Después de la intervención cambió bastante porque ya no tenía dolor y estaba mejor del tobillo.

- ¿En la actualidad estás trabajando en el área psicológica con un profesional?
- Claro, tenés que trabajarlo con profesionales. Ahora lo estoy haciendo con un psicólogo deportivo que trabaja acá en España y es muy bueno. Y sin duda que tenés que buscar ayuda. No porque estés mal ni nada, sino porque se necesita saber lo que te está pasando, cómo manejar ciertas situaciones y creo que está bueno. Se lo recomendaría a todos los profesionales y a las personas en general.

- ¿Qué tipo de herramientas te ha aportado?
- Ahora estamos trabajando en la recuperación, en empezar a enfocar en todo lo que sea la vuelta el entrenamiento e imaginarme chocando, pateando. Ya empezar a meterme información en la cabeza de lo que voy a hacer para que no llegue ese momento y sea todo nuevo. De esa forma el cuerpo se va entrenando a nivel mental.
Y después también sensaciones que uno va sintiendo y no sabe cómo manejarlo o tomarlo. Y eso está bueno, al final siempre te deja bien parado porque no hacés las cosas por impulso sino que decís: ‘Bueno, esto lo hago por este motivo‘. Y si tengo que decir algo lo digo en el momento justo. Porque en estas instancias uno tiene tantas cosas en la cabeza que a veces te la agarrás con el primero que te cruces.

- Respecto a la selección, ¿qué pensás de las victorias ante Argentina y Brasil?
- Lo vi sobre todo con Argentina, que acá era más temprano y lo vi completo. Y la verdad que me encantó cómo jugamos. Hacía rato no veía un Uruguayasí, presionando y jugando bien. Fue un partido completo.

- Te ilusiona ser dirigido por Marcelo Bielsa en la selección de Uruguay?
- Sí, obviamente que sobre todo estar en la selección uruguaya es lo que tengo en mente. O sea, la motivación es volver al club bien, tener la oportunidad de que el entrenador me de minutos, partidos y poder demostrar que estoy bien. Que pase un tiempo y puedan decir: 'Mauro Arambarri ya está bien'. Porque al final quieras o no esto empieza a pesar un poco, te empiezan a mirar un poco diferente, pero confío en mí, sé lo que puedo dar estando bien y sin duda que la selección está en mi cabeza siempre. Así que paso a paso: primero a recuperarme, rendir en el club y lo otro esperemos que pueda llegar también.
Vestir la camiseta de la selección de tu país es lo máximo que puede hacer un jugador. Tuve la posibilidad de hacerlo y, ahora que estoy lejos de poder estar porque tengo la recuperación y después debo volver a mi nivel, uno lo valora mucho más también. Eso me da mucha más motivación para volver a pelearla y estar ahí.

- Diego Forlán dijo que nunca había visto a un Uruguay con esta velocidad, ¿coincidís?
- Sí, creo que ahora Uruguay tiene jugadores muy potentes físicamente, y al final el fútbol de hoy en día se basa bastante en eso: tener ese tipo de futbolistas que, a su vez, jueguen bien al fútbol. Creo que si combinás esas cosas es difícil que te vaya mal. El otro día con Argentina me encantó la presión que hicieron arriba, lo agresivos que fueron. Por momentos teniendo la pelota, saliendo jugando de atrás. Cuando no se podía se jugaba en largo yendo al espacio. Creo que Uruguay jugó el fútbol que se juega hoy en día, por eso ganamos. Le metimos dos al vigente campeón del mundo.

- Forlán también te elogió recordando un Peñarol vs. Defensor y la “clase” con la que jugabas.
- Me acuerdo clarito el partido que jugamos en el Franzini. Yo fui y lo saludé todo tímido, ja. Eso no lo escuché, pero sí sé que ha hablado muy bien de mí en otras ocasiones y estoy recontra agradecido de que un jugador como él, histórico en Uruguay, diga eso sobre mí.

- Como compañero de puesto, ¿qué opinás del mediocampo titular con Ugarte, Valverde y De la Cruz?
- Al final se están largando y todavía tienen muchos años para dar ahí. Son jugadores de nivel internacional e importantes que demuestran en la selección y en sus clubes lo que son capaces de hacer. Si estás bien en el club eso ayuda a rendir en la selección, que es lo importante y lo que queremos todos los uruguayos.

- ¿Hay algún jugador de la selección que te haya sorprendido?
- Sí, obviamente lo que es físicamente Fede (Valverde), que no para de correr y tiene una zancada que te mete tres metros en… Rodri (Bentancur) también. Me acuerdo del partido contra Chile (en octubre de 2020 por Eliminatorias) que yo estaba en el banco, lo vi y no perdió una pelota. Siempre los estoy mirando, son muy precisos en los controles y eso habla de la calidad de jugadores; marcan la diferencia. Los futbolistas que están llegando físicamente son unos animales y no hay cómo no ir bien con ese tipo de jugadores: son físicamente fuertes y tienen calidad. Ese es el futuro del fútbol, tener jugadores completos que se sientan cómodos defendiendo y atacando.

- ¿La pegada de Valverde se puede practicar o es innata?
- Es natural y con el tiempo Federico Valverde lo fue perfeccionando. Pero eso lo tenés que tener adentro desde chico, ja. Después obviamente que la fuerza y otras cosas las vas ganando, pero cómo golpea la pelota lo lleva adentro. Es impresionante, está loco. Él y todos los de la selección por la calidad de pases y lo completos que son.

- ¿Pensando en cinco años hacia adelante, tenés pensado volver al fútbol uruguayo para jugar en Defensor Sporting o alguno de los grandes?
- Sí, sin dudas que tengo ganas de volver algún día a jugar en Uruguay. Tenemos un cariño muy grande entre club y jugador. Y si vuelvo al club sería para agradecer todos estos años que viví ahí. Obviamente que ni Defensor me debe nada a mí ni yo nada al club, pero sí soy un jugador al que identifican con Defensor, así que si algún día vuelvo a Uruguay pasaría por ahí.

- ¿Tenés preferencia por Peñarol o Nacional?
- Nunca he sido fanático de ninguno de los dos, pero sí cuando era chico quizá miraba mucho más la Copa Libertadores cuando jugaba Nacional que cuando jugaba Peñarol.

- Pensando en varios años hacia adelante, si en algún momento te llega una oferta de Nacional, ¿lo analizarías?
-Obviamente que escucharía todo. Siempre he visto cuando juega Nacional por Copa Libertadores junto con mi padre, que es hincha del club, pero nunca fui fanático ni de Peñarol ni de Nacional. Y obviamente que con Defensor tengo un cariño enorme por todo lo que jugué ahí, por cómo crecí. Pero nadie me debe nada a mí ni yo a nadie, así que el futuro dirá.

- ¿Hay algún jugador europeo que te haya sorprendido al enfrentarlo con Getafe?
- El que más me sorprendió es Antoine Griezmann. Juega con las dos piernas y no sabés para qué lado te va a salir. Se ubica bien, es rápido cuando conduce; tiene absolutamente todo. Tiene el juego en la mente. Cuando llegás a marcar ya no tiene más la pelota.

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