"Llegué a Peñarol para ser el tercer arquero"

| Llegó a Peñarol el viernes y el sábado se sorprendió al enterarse que iba a ser titular en el debut del Apertura. Tiene 31 años y ya pensaba que no iba a poder cumplir su sueño de atajar en el equipo de sus amores. La hinchada le dio la bienvenida con un aplauso que lo emocionó.

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SILVIA PÉREZ

- ¿Le sorprendió que le tocara ser titular tan rápido?

- Sí, no puedo negarlo. La decisión de Saralegui me sorprendió porque recién llegué al club el viernes y el resto del plantel hacía tres semanas que venía trabajando.

- ¿Cómo se enteró?

- El sábado, en el último movimiento que hicimos. Fue un repaso táctico en el que había dos equipos y yo estaba en el titular.

- ¿Saralegui le dijo algo?

- No, no me explicó nada. En ningún momento habló conmigo. Fue todo muy rápido.

- Pero usted ya sabía que no había llegado el transfer de Cavallero, ¿verdad?

- Sí, pero no por eso iba a pensar que podía jugar yo. Tengo muy claras las cosas. Hay dos excelentes arqueros, con mucha experiencia. Yo llegué a Peñarol para ser el tercer arquero, para ayudar a mis compañeros y para sumar. Nunca pensé que la oportunidad de jugar se me iba a dar tan rápido, pero fue así y traté de aprovecharla. Para mí es un sueño porque nunca pensé que iba a atajar en Peñarol.

- ¿Habló con Biglianti sobre el tema?

- Sí, claro. Hablamos todos los días, porque además compartimos la habitación en Los Aromos. Es un fenómeno y lo único que recibí de él fue apoyo.

- ¿Cómo vivió su primer partido en Peñarol?

- Bien, aunque en este momento no puedo decir cómo anduve porque fueron demasiadas emociones juntas. En el segundo tiempo se nos complicó un poco. Wanderers jugó bien y nos llegaba jugando por afuera y a buen ritmo. Pero Peñarol tiene buenos jugadores y supo aguantar bien. Por algo es un equipo grande.

- ¿Cuáles fueron las pelotas más difíciles que le llegaron?

- Las dos fueron de Carlos María Morales. La que pegó en el travesaño en el primer tiempo salió muy fuerte y me agarró sin reacción, por suerte pegó en el palo. Y en el segundo tiempo esa pelota cruzada, también de Morales fue brava, pero por suerte ya pasó.

- Dijo hace un momento que jugar en Peñarol era un sueño para usted, ¿pensaba que ya no iba a poder cumplirlo?

- Faltaban pocos días para empezar el torneo y yo no tenía equipo. Estaba entrenando solo con otros muchachos que estaban en la misma situación y un profesor. Faltaban cinco días y no tenía nada. La cabeza me daba vueltas y vueltas y ya me estaba volviendo loco. Lo que menos pensaba era que en la primera fecha iba a estar jugando en Peñarol.

- ¿Qué sintió cuando llegó al arco y la hinchada lo aplaudió?

- Se me erizó la piel. La hinchada de Peñarol es la más grande del mundo y me recibió con un aplauso. ¡Todavía no caí!

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