JOSÉ GALLO | EN PARAGUAY
Uruguay y Argentina no son hermanos. Son rivales. Cercanos, muy cercanos. Con familias a un lado y otro del río, con paseos de fin de semana de unos para allá y otros para acá, sin importar qué lado sea el acá y cual el allá.
Con Punta del Este transformándose en una petit Buenos Aires durante el verano, con Buenos Aires recibiendo a miles de uruguayos en cada fin de semana largo.
Por eso la historia los hizo nacer tan juntos y tan diferentes, como países y como formas de ver y jugar al fútbol.
Se comenta que es el clásico de selecciones más viejo del mundo, con dos equipos que pelean por todo, desde el color del cielo a la supremacía por el sol que adorna sus banderas.
Por eso no es necesario salir a buscar un aderezo más fuera del fútbol para darle picante al partido que disputarán esta noche en el Defensores del Chaco.
Aunque no hubiese papeleras, aunque Gardel no supiera cantar o el dulce de leche tuviera mal gusto.
Es un clásico porque así lo marca la historia, y poco importacuál es la edad de los protagonistas. Además, es el tercero en apenas 20 días para estos dos planteles. El primero se empezó a jugar en el avión que los unió en Buenos Aires hasta dejarlos en Asunción y estuvo marcado por la indiferencia más absoluta.
Este no será así. Será más similar al que jugaron hace once días en Ciudad del Este y al mismo tiempo será muy diferente, porque aquel era una forma de cumplir con el mixture, ya que apenas si resolvía una posición de cara a la ronda final y una marca más en el libro de las estadísiticas, pero este pone sobre la mesa casi todo aquello que vinieron a buscar.
Con los dos pies bien puestos sobre suelo canadiense y el pasaje ya marcado rumbo al Mundial, los botijas celestes apuntan todas las baterías a los Juegos Olímpicos y para ello sólo tienen que ganar.
Así se olvidarán de cualquier imprevisto en los demás partidos y pondrán presión en el partido que Brasil disputa a última hora, ya que de no ganar la verdeamarela Uruguay también ganaría el campeonato.
Argentina, por su parte, ingresará al Defensores del Chaco con la posibilidad de ser campeón o de quedar afuera de todo, aunque a esa altura ya habrán jugado Chile y Paraguay, por lo que sus opciones serán más claras.
Habrá de todo en cancha. Cruce de esquemas tácticos, de formas de juego, duelos individuales y colectivos y mucho cansancio.
Las ausencias de Martín Cáceres (en Uruguay) y Federico Fazio (en Argentina) obligan a los entrenadores a cambiar sus defensas, dejando de lado por acumulación de amarillas a sus principales armas.
Si faltaba algo para condimentar el clásico, ambos llegan cuestionados.
Los celestes porque tras un arranque matador, ganó sólo un punto de los últimos seis, con una imagen muy deteriorada en lo físico y apenas un poco de aire que logró entrar con el gol de Juan Manuel Díaz que le dio el empate sobre la hora ante Chile.
Los albicelestes por haber mostrado muy poco en el último partido ante Colombia, un rival al que sólo faltaba soplar para que se cayera en el ring, pero que no tuvo aire (ni fútbol) para derrotar.
Así, entonces, la apuesta de hoy en la última jornada del Campeonato Sudamericano Sub 20 será por: un cupo en los Juegos Olímpicos, la posibilidad de ser campeón sudamericano, clasificar al Mundial (para Argentina) o eliminar al rival (para Uruguay), lavar la mala imagen de los últimos partidos y por una nueva marca en el libro de historia.
Ese que dice que esto es un clásico porque sí, porque flota en el ambiente cada vez que se enfrentan, sin necesidad de buscarle un motivo afuera de las líneas de cal o sin una pelota de por medio.