SILVIA PEREZ
Hacía unos pocos días que Alexander Medina había pasado de Liverpool a Nacional. Julio Ribas, en ese momento técnico del equipo negriazul, llamó al goleador por teléfono y en su estilo tan particular le dijo: "se fue un Medina y ya traje a otro... y este, va a ser mejor que vos". El entonces entrenador de los de la Cuchilla se refería a Leonardo Medina, un delantero de características similares a las de Alexander, a quien por algo había ido a buscar.
En los últimos días, la historia entre ambos goleadores resurgió, seguramente, por los dos goles que Leonardo le convirtió a Peñarol. Muchos estaban convencidos que eran hermanos, otros preguntaban si eran primos y cuando Leonardo anotó frente a los aurinegros, en la concentración tricolor, las bromas para Alexander estuvieron a la orden del día: "¡le erramos de Medina! ¡Era ese el que teníamos que haber traído!".
Aunque nunca llegaron a jugar juntos, porque cuando Leonardo llegó a Liverpool a principios de este año, Alexander ya se había ido, se conocen desde hace tiempo. Se enfrentaron en varias oportunidades y además, a principios del 2002 compartieron durante un mes el equipo de la Mutual. Ambos tienen una excelente opinión sobre el otro, tanto en lo futbolístico como en lo humano, y no les molesta que los comparen. Apenas se saludaron, y después de invitar a Leonardo con un mate, Alexander le dijo: "anduviste notable el otro día con Peñarol, ¡sabés cómo gritamos tus goles!".
VIDEOS. "Sé que somos parecidos", comenzó admitiendo Leonardo, y no me molesta que me comparen con él. Tenemos físicos parecidos, pivoteamos bien y los dos vamos a todas. Hay algunas cosas en las que nos parecemos por casualidad, pero hay otras que yo incorporé por Julio Ribas. Me tenía más de una hora viendo videos de los movimientos de Alexander porque quería que yo en la cancha hiciera lo mismo. Tenía que estudiar bien las jugadas de gol de Liverpool para poder repetirlas".
Alexander por su parte, también admite el parecido: "los dos tenemos mucha movilidad y vamos a todas. Además, la forma de correr, las medias caídas, el pelo largo y la vincha hacen que la gente nos encuentre muy parecidos". En ese sentido, Leonardo contó que siempre le gustó usar el pelo largo: "en inferiores siempre lo tuve largo hasta que en Defensor Sporting Tejera me lo hizo cortar. Después cuando estaba entrenando con el equipo de la Mutual me lo volví a dejar largo porque me gusta".
CUCHETA. El día que Leonardo llegó a Liverpool lo esperaba la camiseta número 8, la de Alexander. El primer día no dijo nada porque era un recién llegado y no quería tener problemas, pero en cuanto tuvo oportunidad, le explicó a Ribas que a él le gustaba la 16, porque con ese número había jugado en la selección Sub 17. Pero la intención de que ocupara el lugar del otro Medina no pasó sólo por la camiseta, cuando fue a sentarse para comer en la concentración de Lomas de Zamora, le dijeron: "sentáte acá, donde se sentaba el ‘Ale’. ¿O no querés hacer goles?" El lugar era de espaldas al televisor, entonces Leonardo explicó que quería estar de frente al aparato y se cambió. La cosa se repitió cuando llegó la hora de dormir. El lugar de Alexander estaba reservado para él: "dormí acá, que dormía el ‘Ale’". "No, a mí no me gusta dormir abajo", respondió y eligió la cucheta de arriba. De a poco Leonardo fue demostrando que no tenía por qué hacer exactamente lo mismo que Alexander: "sinceramente, todas esas cosas no me molestaron. Me sentía tranquilo y sabía que me habían ido a buscar por los 13 goles que había convertido en Deportivo Colonia".
De todas maneras, Leonardo no fue titular enseguida. Ingresó ante Deportivo Colonia por la lesión de Angel Gutiérrez. Fiel a su raza goleadora, entró y anotó. Convirtió seis goles en el Torneo Clasificatorio y lleva tres en el Apertura. Ocho goles en nueve partidos es un excelente promedio.
Alexander ya estaba enterado de las cosas que había pasado Leonardo al llegar al equipo negriazul, porque varios de sus ex compañeros se lo habían contado: "creo que las comparaciones son malas porque cada uno hace su historia. Hay similitud física y en el juego, pero a mí no me gustaría que me compararan con otro, aunque fuera con una gran figura del fútbol. Conozco a Leonardo y sé que es un muchacho bárbaro. También sé como es Julio (Ribas) y cómo a mi me había ido bien, le daba a entender a Leonardo que tenía que hacer todo igual. Pero él, con mucha personalidad se negó a sus pedidos".
HISTORIAS. A ninguno de los dos le resultó fácil la carrera: para Alexander los primeros tiempos en Montevideo fueron muy difíciles; y Leonardo estuvo seis meses sin jugar con la idea de dejar el fútbol dándole vueltas por la cabeza.
"Vine a Montevideo con 18 años para probarme en Huracán Buceo", contó Alexander. "El técnico era Beethoven Javier, quien no sólo me hizo debutar en Primera sino que me marcó. En los primeros tiempos, parecía nómade: viví unos meses en casa de unos amigos, otros en un apartamento de un dirigente de Huracán y en varios hoteles. Al principio mis viejos me ayudaban económicamente, porque estuvimos más de cinco meses sin cobrar. Extrañaba mucho y además, en ese primer año me pasó de todo. Estábamos preparando el partido contra Nacional y yo iba a ser titular, pero unos días antes me fisuré el peroné. Fue una amargura terrible. Recién estaba arrancando, no pude jugar en el Estadio y estuve un mes y medio parado. Cuando volví no era el mismo y por si fuera poco, me agarré mononucleosis".
Para Leonardo, el peor momento fue en la primera mitad del año 2001. No consiguió equipo y estuvo seis meses parado. "En ese momento me estaba construyendo la casa atrás de lo de mi abuela y aproveché para dedicarme a eso. También trabajé de albañil y en una empresa de calefacción y varias veces pensé que no iba a jugar nunca más. Me iba caminando desde Sayago hasta el cuartel de Camino Maldonado para entrenar con la Mutual porque no tenía plata. Después Apud me recomendó en Deportivo Colonia. Hoy siento que mi vida ha cambiado. Pasé de Deportivo Colonia, donde entrenábamos en los canteros, a Liverpool donde no nos falta nada. Buena concentración, buena comida y el sueldo esperando el primer día del mes".
CAMBIO. Los dos estaban dispuestos a cambiar las camisetas que habían llevado para la producción fotográfica, pero como la de Alexander era la de la Copa Libertadores y no tenía otra, quería guardarla como recuerdo. Entonces, decidieron dejarlo para dentro de un par de días. Al despedirse, prometieron que la cambiarían el próximo miércoles, cuando Nacional y Liverpool se enfrenten en el Centenario.
De madrugada se escuchaba el grito de gol
Los dos Medina afirmaron que el técnico Julio Ribas fue muy importante para ellos. Leonardo admitió que: "al principio me podía costar entender la insistencia de Ribas por mirar los videos e imitar los movimientos de Alexander, pero después en la cancha me daba cuenta que las cosas que él me decía daban resultado. ¿La verdad?, ¡ojalá lo hubiese tenido más tiempo!".
Alexander, mientras tanto, agregó: "Julio es un hombre muy inteligente, que ve muy bien el fútbol. Muchas veces nos hacía entender cosas que ni nosotros nos dabamos cuenta adentro de la cancha. Además, es un estudioso. Recuerdo que a veces, en la concentración de Lomas, íbamos de madrugada al baño, que quedaba al lado de su habitación y escuchábamos el constante grito de gol, porque él se pasaba toda la noche mirando videos. Los nuestros y los de los rivales".