"Hay que salvarse y cambiar la pobre imagen del equipo"

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Pablo Fuentes

Durante casi una década fue el asistente técnico de Daniel Carreño. Caminaron juntos por Wanderers, Nacional (en ambos casos en dos oportunidades), Liga Deportiva de Quito y Deportivo Cali. A partir de este año comenzó a transitar una nueva ruta que lo tiene como entrenador principal de Atenas, un equipo cuya prioridad es mantener la categoría, algo que por cierto tiene muy comprometido. "Ahora tengo que adoptar todas las decisiones fundamentales", dice.

DANIEL ROSA

-Llegó el momento de la primera experiencia como entrenador principal.

-Sí, que en definitiva es a lo que uno aspira cuando empieza a realizar el curso de técnico. Ahora, ser cabeza de grupo exige una gran responsabilidad que la estoy comenzando a conocer. De cualquier manera, soy un agradecido a Daniel Carreño, con el que trabajé durante los últimos nueve años, porque él siempre me dio participación en todo.

-¿Le dio algún consejo?

-Claro que sí. A él fue a uno de los primeros que llamé cuando me surgió esta posibilidad y me dio todo su apoyo, me dijo que le diera para adelante, porque sabía que era lo que yo estaba esperando. Ya lo veníamos hablando hacía tiempo que yo tenía ganas de largarme solo.

-¿Qué es lo que más le ha cambiado por pasar de asistente a técnico principal?

-Ahora comprendo a Daniel cuando me decía que quería apagar el celular porque no lo aguantaba más. Fijate que yo estoy en un equipo menor como Atenas, así que imaginate lo que es estar en un grande. Lo que más ha cambiado ha sido la responsabilidad, porque ahora tengo que adoptar todas las decisiones fundamentales. Tengo que cambiar la forma de dirigirme a los jugadores, porque ahora me ven diferente. Pero la rica experiencia de estos años al lado de Daniel me permite sentirme muy cómodo.

-¿Delegó el tema del scouting o sigue metido en Internet viendo datos y estadísticas de jugadores?

-No, yo sigo en todo, aunque me traje un compañero de lujo como Alejandro "Colo" Curbelo, que al igual que yo cuando empecé tiene muchas inquietudes y ganas de trabajar. Lo del scouting no lo puedo dejar porque es una de las cosas que me gusta hacer. De repente las comparto un poco más y trato de delegar alguna cosa, pero al final todo pasa por mí, porque así debe ser.

-¿Tiene entrenador de arqueros o usted mismo se hace cargo?

-En estos días se incorporó Gustavo Perla, un muchacho joven (31 años) que recién dejó el fútbol para preparar a los arqueros, pero a mí me gusta mucho meter cuchara en el tema de los arqueros, porque es otra de mis pasiones al haberlo sido. He trabajado con grandes arqueros y siempre digo lo mismo: mi carta de presentación es Fernando Muslera. Es un amigo, lo considero como un hijo y por esto estoy muy contento que hoy sea el arquero de la selección.

-Para ser su primera experiencia como técnico, ¿no es demasiado exigente al tener que sacar del pozo a un equipo que pelea por no bajar?

-Y sí, pero fijate que sin jugar ya gané los primeros tres puntos (risas. N de R: los que le sacaron ante Danubio y se los devolvieron). Son esas cosas increíbles del fútbol, pero nos vienen bárbaro. Como me dijo el presidente cuando nos reunimos, el tema principal acá es salvarse del descenso, pero no menos importante -más bien diría que es fundamental- es cambiar la pobre imagen del equipo, porque el pasado no fue un buen semestre. A eso estamos abocados, trayendo líderes positivos y gente que consideramos que con el compromiso que traigan hacia mí primero y hacia la institución después, al menos podamos pelear para quedarnos en Primera.

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