Cuando la preocupación se había instalado en las ansiosas tribunas de Dortmund -que a esa altura habían trocado la euforia inicial por la desazón de un empate que parecía sin remedio- un sorpresivo centro desde la derecha y una aparición fantasmal de Oliver Neuville en el área chica polaca, allí mismo donde el golero Boruk había puesto un candado inexpugnable- le dio en los descuentos a Alemania la tranquilidad de no mandar a sus casas a los germanos con un empate y una preocupación por el futuro de su selección.
Los triunfos borran todo. O casi todo, porque no escapa seguramente a ningún atento alemán que jugando como lo hizo, Alemania puede no tener larga vida en este torneo.
A los germanos le costó una barbaridad vulnerar la valla polaca, aun cuando jugó buena parte del segundo tiempo con un hombre de más por la expulsión del polaco Radoslaw Sobolewski a los 75 minutos.
A partir de allí los alemanes redoblaron los ataques, pero su propia ineficacia para convertir y la buena actuación (y también la buena suerte) del arquero Boruk -a la sazón la mejor figura de la cancha- impidieron que la victoria se concretara antes del minuto 91.
Alemania fue más que Polonia en casi todo el encuentro. En el primer tiempo tuvo en el capitán Michael Ballack (que reapareció después de la ausencia por lesión en el encuentro debut) a su figura fundamental, moviendo los hilos del equipo, colocando pases en profundidad e intentando disparos de distancia.
Pero fue evidente que en el segundo tiempo se cansó y ya no pesó en el equipo como en los primeros cuarenta y cinco minutos, acaso porque sintió el cansancio de la marca pegajosa que le hizo Polonia. El ingreso de Neuville, empero, le dio otro "aire" al conjunto germano, que en los últimos quince minutos redobló esfuerzos y tuvo varias oportunidades de gol, a veces desperdiciadas por Miroslav Klose y otras conjuradas con notable calidad por el arquero polaco.
Cuando ya parecía que nada cambiaría el resultado, en la última jugada de ataque, tras un medido centro desde la derecha hacia el área chica polaca, Neuville logró estirar la pierna antes que Boruk se hiciera del balón y le dio el merecido triunfo a los locales.