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Federico Valverde: los recuerdos de su casa con cucarachas y "la droga muy dañina" que detectó a los 17 años

El futbolista de Real Madrid se abrió, contó que lloró encerrado por las complicaciones del segundo embarazo de su pareja, recordó cuando andaba de calzoncillos rotos y otras vivencias de adolescente.

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Federico Valverde con la camiseta del Real Madrid.
Federico Valverde con la camiseta del Real Madrid.
Foto: Prensa Real Madrid

Redacción El País
A corazón abierto. Así es como se muestra Federico Valverde en un tributo llamado "El Milagro", publicado por The Players Tribune, donde el futbolista uruguayo da detalles sobre tres días "perfectos" que tuvo a lo largo de su carrera.

A través de un extenso relato, describe a puño y letra parte de las vivencias más emotivas de su vida, entre las que aparecen los entretelones del día en que Real Madrid fue a buscarlo, el contraste entre su humildad y el poderoso vestuario del club español y los problemas del embarazo de su pareja al tener a su segundo hijo.

La primera historia se remonta a su juventud. Valverde, reacio a decir que en su casa eran "pobres", pintó la vida hogareña de sus padres como una "lucha" permanente en la que compartían apenas una hora juntos en todo el día. "Ella trabajaba desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Y mi papá entraba a las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana. Podemos hacer el cálculo. Nos quedaba una hora para sentarnos todos juntos y comer un pedacito de carne entre los tres. Y lo que es increíble para mí ahora, mirando cómo estaban las cosas, es que mi madre siempre se aseguraba de que yo tuviera mi Coca".

Contó que su hogar era tan modesto que por momentos le daba vergüenza invitar a sus amigos. La televisión la tenían en una mesa con tres recuerdas, que, si se llegaba a tocar, caía torcida para un lado. Su cama era un colchón en el suelo que por momentos se hacía "sándwich" y en el verano, más de una vez, se encontraba a su alrededor con cucarachas.

"Canalizaba las emociones en el fútbol. Y fue a través del fútbol que pude cambiar la situación de mi familia. Lamentablemente, también me cambió un poco a mí. Cuando me convertí en profesional en Peñarol a los 16 años, me creía Dios", reconoce en el texto.

Con solo 16 años, el chico llamó la atención de propios y ajenos al pasar a entrenar con el primer equipo y debutar en la Primera División del fútbol uruguayo apenas cumplidos los 17. Fue entonces cuando el Arsenal de Inglaterra se interesó en él y aunque las noticias de la época lo pintaban cerca, él, en realidad, dice que nunca estuvo interesado.

"No es nada contra el Arsenal, pero yo nunca quise irme a Inglaterra. Y por ese entonces, el negocio del fútbol trataba de imponerse, por encima de lo que pudieran decir incluso mis padres. Había gente que me decía: '¿Quién no querría irse al Arsenal? ¿Te querés quedar en Uruguay? ¡Estás loco!'", señala. "Lo que en realidad querían decirme sin decirlo, era: 'Podemos hacer un montón de plata si te vas'.

Federico Valverde, previo a su pase al Real Madrid. Foto: Darwin Borrelli
Valverde previo a su pase al Real Madrid.

"Y ahí te das cuenta de que tu vida no es realmente tuya en el fútbol. Sobre todo cuando sos joven, te sentís más bien un rehén. Hasta tus padres se vuelven rehenes. El fútbol es un escape para tener una vida mejor, especialmente para nosotros en Sudamérica, y los buitres lo saben", agrega.

Por su desempeño destacado en la selección juvenil Sub 17, a Valverde le llegó el llamado del Real Madrid. En realidad, primero fue de su madre, quien le avisó de la noticia desde un hotel en Paraguay para que se acercara a la habitación más cercana.

Emocionado, bajó a contarle a su padre lo que minutos antes le habían comunicado dos agentes y cuando se dio cuenta de que los había dejado colgados volvió para dar una respuesta. Así fue que finalmente desembarcó en Madrid, España, en un vestuario con superestrellas.

"Todos empiezan a irse para las duchas y ahí yo veo calzoncillos Gucci. ¡Calzones Gucci, carajo! ¿Hasta eso inventaron? ¿Cuánto puede costar algo así? Jajajajaja. Y yo lo único que pensaba era: 'Espero que los míos de hoy no tengan agujeros. Le pido a Dios que mi mamá los haya controlado cuando los lavó'", describe.

"En mi defensa, a los 17 años no tenés idea de lo tonto que sos, especialmente cuando te dan un poco de dinero y te elogian un poco. Esa combinación es una droga muy dañina", dice sobre las joyas y accesorios de lujo que observaba y ansiaba tener de sus compañeros.

Federico Valverde en el entrenamiento del Real Madrid previo al juego ante PSG. Foto: AFP
Federico Valverde en un entrenamiento del Real Madrid.
PIERRE-PHILIPPE MARCOU

Los años pasaron y su madurez futbolística se excedió a lo que pasaba en cancha. Nació Benicio y con él llegó el mejor momento de su carrera, que fue cuando ganó su primera Champions League.

Para mí, el capítulo más importante de mi historia es haber sido padre por primera vez. Porque incluso cuando tenía 19, 20 años, jugaba al fútbol, ganaba dinero, manejaba buenos autos, yo seguía siendo un niño. Recién cuando nació mi primer hijo, a los 21, mi vida realmente cambió. Ese fue mi segundo día perfecto. Hasta ese día, yo me obsesionaba con mis actuaciones. Si jugaba mal, quizás no hablaba ni con mis padres por 24 horas. Me quedaba solo en mi habitación masticando mis errores. No sé si era saludable, pero cuando estás en el Madrid, la presión es la más intensa del mundo. Así que hay que vivirlo al cien por ciento. Sólo cuando nació Benicio es que pude sentirme como un ser humano cada vez que volvía a casa después de un mal partido. Cuando ya empezó a caminar, venía corriendo a abrazarme en la puerta de entrada con su juguete de Toy Story. No le importa nada del partido. Ni siquiera sabe lo que es el fútbol. Sólo quiere 'jugar Toy Story'", cuenta Valverde.

Inauguracion cancha Federico Valverde de la Ciudad Deportiva de Peñarol
Mina Bonino y Benicio Valverde.
Francisco Flores/Archivo El Pais

El detrás del nacimiento de su segundo hijo, Bautista, fue complejo y despertó momentos de tensión entre él y Mina Bonino, su pareja. La incertidumbre, el miedo y los pronósticos médicos pintaban al embarazo como riesgoso y eso era algo que, inevitablemente, tenía su mente ocupada.

Sobre ese capítulo y el final feliz que tuvo la historia después, Valverde también habló a corazón abierto y reveló que pasó horas y horas encerrado llorando solo: "Después de un mes y medio de un infierno absoluto, recibimos la mejor noticia de nuestras vidas. Las ecografías estaban mucho mejor, y por suerte parecía que el embarazo estaba en condiciones de continuar. Por supuesto, para llegar a término fue un periodo increíblemente tenso. Hasta que finalmente pudimos tener a nuestro hijo en los brazos, no queríamos ni respirar. Pero gracias a Dios, en junio, nuestro hijo Bautista llegó al mundo. Saludable y feliz. Nuestro milagro. Un tercer día perfecto. Sabés una cosa... No soy fácil conmigo mismo, en el fútbol y en la vida. Creo que hasta entonces nunca me había sentido satisfecho con nada. Nunca me había sentido como si realmente lo hubiera logrado, o hecho lo suficiente. Pero esa mañana en el hospital, cuando mi mujer tenía a Bautista en sus brazos, pensé: 'Miralos, Fede'. Ahora sí. Ganaste".

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