SILVIA PEREZ
El técnico Martín Lasarte acababa de desayunar. Como a los demás, también a él le había costado conciliar el sueño y para peor lo habían llamado temprano de una radio. En su rostro se notaban los signos del cansancio, pero el orgullo que sentía por sus jugadores, que lo habían conmovido con su entrega, podía más que cualquier otra cosa. La primera pregunta cayó por su propio peso: el gol anulado. "Con ese primer gol hubiera sido otra historia. Ese era el gol que necesitábamos. A los pocos minutos de comenzar y en un ambiente donde se notaba el nerviosismo de ellos hubiera sido importantísimo porque nos ponía a un gol de la clasificación. Incluso aunque ellos anotaran, a un gol de ir a penales".
TRISTEZA. Lasarte dijo que pesaba más la tristeza que la satisfacción de haber hecho las cosas bien. "La tristeza pesa más. Porque eso de campeones morales no me sirve. Lo de la frente en alto está bien para los jugadores, pero nos vamos con mucho dolor. Sobre todo porque no creo que este equipo brasileño necesite que lo ayuden de esta manera para ganar. El primer partido que jugamos acá nos ganó con categoría 3 a 0, luego en Montevideo empatamos y podíamos haber perdido, el otro día hicimos un muy buen primer tiempo y perdimos. Esta vez hicimos un gran partido, hicimos dos goles y no nos dieron ninguno. Las cosas como son, Inter tiene un presupuesto cinco veces mayor que el nuestro y así y todo los ayudan. Eligen el árbitro que ellos quieren y hasta el veedor era paraguayo. Todo es a dedo. Es algo que todos sabemos, acá son Brasil y Argentina y a veces Paraguay, y los demás no contamos. Menos los uruguayos", admitió.
Yo SE. El técnico contó lo que le dijo al árbitro cuando terminó el primer tiempo. "Le dije que mirara el partido por televisión y que se acordara de nosotros. Le dije que a nosotros todo nos costaba mucho y que habíamos hecho un gol totalmente lícito. Y me contestó: "Yo sé". Y entonces me puse como loco y le pregunté cómo era que sabía y entonces empezó a ir para adelante y para atrás y a decir cosas de la jugada. Yo insistí con que lo viera por televisión y agregué que de todos modos sabía que a él no le importaba nada. Y él me respondió que no era así, que a él también todo le costaba mucho. Y yo le dije que seguramente no tanto como a nosotros", indicó todavía molesto.
CLAUSURA. Lasarte, de todas formas, decidió pasar raya y pensar en lo que se viene. "Tenemos una gran motivación, porque si ganamos el Clausura o estamos en una buena posición en la Liguilla nos permitiría jugar la Copa Sudamericana ya en la segunda parte del año. No es una revancha porque son campeonatos distintos, pero nos permitiría seguir mejorando en experiencia, sobre todo de los cuatro caras sucias como yo los llamo: Castro, Suárez, Márquez y Albín. Enfrentar más dificultades, más problemas, los va a hacer mejorar y madurar y ojalá podamos disfrutarlos un poquito más porque en definitiva en Uruguay también tenemos eso otro de que apenas se destacan ya se los llevan", señaló el entrenador tricolor, quien destacó la entrega del grupo, el temple y el fútbol.
El dolor por la injusta eliminación perdura. Y se le nota.