DURAZNO | VÍCTOR D. RODRÍGUEZ
El domingo 10 de agosto, tercera fecha del campeonato de Ascenso del fútbol duraznense, no quedará en el olvido, por lo ocurrido en el partido entre Peñarol y Central, ante unos 200 espectadores en el Campus de Santa Bernardina, al costado del aeropuerto de la Brigada Aérea II: fue el día del gol de "arco a arco", ya que José Castelvi -arquero de Peñarol, que tiene 26 años y en 2000 fue campeón del Sur y del Interior con la selección departamental en la que jugaban, entre otros, Víctor La Luz y Germán Hornos- convirtió uno.
La jugada se inició en un corte suyo ante el ataque rival, a los 15` del 2° tiempo, cuando Peñarol y Central estaban 0 a 0: "Corrí hacia el borde del área, levanté la cabeza, miré a mis `puntas` y le pegué como siempre, con alma y vida, y el viento me ayudó". La pelota se elevó, picó en el área grande y se metió por encima de Munúa, que era el arquero de Central.
La cancha de Santa Bernardina, en una zona alta y descampada, tiene una particularidad: "Ahí siempre hay viento fuerte y yo vi que estaba adelantado, pero… ¿la justa?, tiré para la punta", comentó con humildad Castelvi que, por ser militar de la Fuerza Aérea en Durazno, hace 8 años dejó de jugar en forma oficial. Esta temporada, por invitación de un amigo, volvió a Peñarol, el cuadro del que es hincha, que también retornó al fútbol local luego de cinco años de desafiliación por problemas institucionales y ahora sueña con volver a Primera División; Castelvi, en cambio, jamás soñó que entraría en la historia de los arqueros que hicieron un gol de arco a arco...
Unidos, aunque las distancias hoy los separen
JORGE SAVIA
Hoy, "Manga" trabaja con los niños que quieren ser arqueros en una escuela de fútbol de Miami, según algunos, sin poder salir de EE.UU. porque es indocumentado.
Francovig, mientras tanto, es presidente del Instituto del Deporte Tachirense en Venezuela y tuvo mucho que ver con la organización de la sede de San Cristóbal en la Copa América del año pasado.
Miguel Pereira, por su parte, vive en su Bella Unión natal, también le enseña fútbol a los niños y dicta clases de ejercicios aeróbicos en diversas entidades locales.
Por último, Armando Castaingdebat, es el actual intendente de Flores y, si acaso, protagonizó el caso más raro: hincha de Peñarol rabioso, fue arquero de Nacional Universitario, donde jugó con Morgan Martínez y Eduardo Ache por muchos años; además, sólo un mes después de aquel gol que metió en Los Céspedes, no hizo otro parecido en el Franzini, ¡porque la pelota picó arriba del travesaño!
Todos siguieron, entonces, caminos muy diferentes y hoy los separa la vida y la distancia. Sin embargo, hay algo que los unió para siempre: son los arqueros que hicieron un gol de arco a arco...
Manga en el Centenario. Calcaterra acompañó la pelota, pero no quiso tocarla
El 30 de mayo de 1973, Nacional le ganó 7-0 a Racing por la Copa Montevideo y a los 85`, "Manga", que era arquero tricolor, metió el 7° gol en el arco de la Amsterdam, con un remate desde su área. La pelota picó y le pasó por encima a Posadas, golero de Racing. Calcaterra la acompañó, pero no quiso tocarla.
Francovig en Venezuela. Al uruguayo le cambió la vida; ¡hasta fue a jugar en Argentina!
El 19 de julio de 1987, el uruguayo Daniel Francovig le hizo un gol "de arco a arco" al argentino Luis Islas, cuando Deportivo Táchira le ganó 3-2, por la Libertadores, ante 30.000 personas, a Independiente de Avellaneda: "Ese gol cambió mi vida; firmé buenos contratos y jugué en la Argentina, en el Deportivo Armenio".
El "Oso" Pereira en la "B". "Todos me abrazaban y no me daba cuenta qué había pasado"
"Yo jugaba en Sud América contra Cerrito en el Fossa, ganamos 2 a 1 y fue el gol del triunfo: le pegué largo para el pique de Favaro y, como había barro, la pelota picó y salió más rápido; Gayol se tiró con las dos manos, pero no llegó. Todos me abrazaban y yo, quieto, no me daba cuenta de lo que había pasado".
Castaingdebat en Liga Universitaria. "Cobraron un penal que no fue, lo atajé y de caliente tiré el zapatazo
"Fue en 1982, contra Rivera Universitario, en la cancha de abajo de Los Céspedes. Íbamos 1 a 1, me cobran un penal a mí, lo atajo, y desde la raya del arco, de caliente, porque no había sido penal, le pegué el zapatazo y agarré al arquero en la mitad de la cancha, ya que fue en el último minuto y, si hacían el gol, ¡ganaban ellos!"