El tierno gesto de su madre y por qué le dicen "Sicario": Kevin Rodríguez, el "producto genuino" de Peñarol

Tiene 20 años, le tocó ingresar en el entretiempo del clásico y mostró su categoría para convertirse en una opción de recambio más que válida para Diego Aguirre.

Kevin Rodríguez en el clásico de la Supercopa Uruguaya con Peñarol en el Estadio Centenario.
Kevin Rodríguez en el clásico de la Supercopa Uruguaya con Peñarol en el Estadio Centenario.
Foto: Leonardo Mainé.

Kevin Rodríguez no se esperaba ingresar en el clásico de la Supercopa Uruguaya frente a Nacional, pero el devenir de un duro partido hizo que Diego Aguirre lo mandara a la cancha. Y con 20 años, cumplió una destacada labor, primero como carrilero y luego como lateral derecho de Peñarol.

En charla con Ovación, el pibe de Florida recordó sus inicios, el esfuerzo para cumplir sueños, el fiel apoyo de su madre, lo que pueden aportar los juveniles en el club aurinegro y las metas que tiene por delante.

—¿Cuándo empezaste a jugar al fútbol y por qué?
—A los 3 años. Pasaba todo el día con la pelota, de arriba para abajo. Ahí mi madre me llevó a un club, Candil de Florida. Empecé con compañeros dos años más grandes que yo y fui jugando hasta igualar la categoría. Después pasé a Atlético Florida y también jugué en Piriápolis Fútbol Club cuando mi madre se mudó para allá.

—¿Quién te vio de Peñarol?
—Un día jugué un partido con la selección de Florida en 2016 y cuando terminó, se presentaron Tito Goncalves y Juan Gandolfo (de la captación de Peñarol) ante mis padres, les dejaron una tarjetita y les dijeron que querían que yo me fuera a probar al club. Fui, tuve un entrenamiento solo y a los pocos días me llamaron para viajar a un torneo en Brasil. ¡No sabía ni a dónde ir! Fue una de las experiencias más grandes que tuve en mi vida.

—¿Cómo fue el camino después de todo eso?
—Viajaba pila, desde Florida a Montevideo de los 10 a los 18 años. También hubo un tiempo que viajé desde Piriápolis cuando mi madre se movió para ahí. Pero hasta Cuarta División viajaba. Era cansador porque me levantaba a las 5 de la mañana, esperaba el bondi pasar, entrenaba y me volvía de vuelta, iba al liceo a estudiar y de ahí la vuelta a casa como a las 7 de la tarde. Era cansador, pero dio sus frutos. Hoy puedo decir que no me costó y tampoco me va a costar si lo tengo que hacer de nuevo.

—¿Tuviste siempre el apoyo de tu familia?
—Sí, por supuesto. Mi madre es un pilar fundamental en mi familia y en todo esto porque viajaba con ella al principio y también con mi hermana. Cuando iba al liceo, viviendo en Piriápolis, yo ya viajaba solo y mi madre me hacía parar el bondi porque trabajaba en Bella Vista y me subía la mochila de la vianda con la comida para que luego fuera al liceo. Yo le avisaba al guarda antes.

Kevin Rodríguez en el clásico de la Supercopa Uruguaya con Peñarol.
Kevin Rodríguez en el clásico de la Supercopa Uruguaya con Peñarol.
Foto: Ignacio Sánchez.

—¿Cuándo dejaste de viajar?
—Estando en Cuarta División y ya con 18 años me mudé solo para Lomas de Solymar y sigo acá aún.

—¿Cómo fue dejar Florida?
—Obviamente me costó. Yo soy muy de mi familia. Siempre estuve apegado a mi gente y me costó salir de Florida, pero la llevé bastante bien porque sabía lo que quería y sé lo que quiero. Entonces, como siempre traté de enfocarme en eso, no me costó tanto la verdad.

—¿Y cómo fue el debut en Primera División?
—Ese día (27 de agosto de 2025 frente a Río Negro de San José por Copa AUF Uruguay) me vinieron muchas cosas a la cabeza de cuando era chico, de los viajes, de estar esperando el ómnibus con frío, lluvia, calor. Fue hermoso.

—Siempre se dice que el desafío no es llegar sino mantenerse, ¿no?
—Sí, eso es lo más difícil. Mantenerse en el alto nivel y estar tratando de estar siempre a la altura de la situación es lo más complicado.

Leandro Díaz, Kevin Rodríguez y Andrés Madruga tras el triunfo de Peñarol en Minas.
Leandro Díaz, Kevin Rodríguez y Andrés Madruga tras el triunfo de Peñarol en Minas.
Foto: Peñarol.

—El del domingo fue tu primer clásico en Primera. ¿Esperabas jugarlo?
—Si te digo la verdad, no me lo esperaba. Sabía que podía haber una posibilidad, pero no me esperaba entrar. Cuando el profe Piñatares ahí en el entretiempo me llamó, me entró como un escalofrío, pero fue una sensación muy linda que por suerte terminó muy bien.

—¿Cómo te sentiste?
—Me sentí bastante tranquilo porque sabía que tenía que hacer las cosas que me trajeron hasta acá. Era mi primer clásico en Primera y lo pude jugar porque en los de las finales del 2025 estuve en la convocatoria, pero quedé afuera del banco de suplentes. Entonces que este de la Supercopa se haya dado así, con minutos en cancha y ganando el título, fue una sensación que es difícil de explicar.

—¿Cómo fue entrar y jugar con un partido que estaba bastante complicado?
—Yo lo tomé con tranquilidad. Traté de enfocarme lo mejor posible en lo que tenía que hacer y lo hice.

—¿Qué te dijo Diego Aguirre antes de entrar?
—Me pidió que con mi capacidad física tratara de ayudar al equipo en el ida y vuelta porque en el momento que entré lo hice de carrilero, pero después con la expulsión de Lea (Umpiérrez) la cosa cambió. Pero me dijo que tratara de encontrar pases, de mostrarme para ser opción de pase y que me metiera para el medio para hacer algunas diagonales.

—¿Cómo es ser parte del plantel principal?
—Hace un año y medio que estoy alternando en Primera y siempre fue un sueño estar en Peñarol. Hoy estar en el plantel principal y poder tener minutos en Primera es algo muy hermoso.

—¿En qué posición te sentís más cómodo?
—En el lateral derecho, que es mi posición natural. Me siento muy cómodo ahí pero si tengo que jugar de lateral izquierdo, no tengo problemas. También puedo jugar de carrilero o extremo. Me gusta la banda y trato de hacer siempre lo mejor posible porque hoy en día los técnicos le dan importancia a los jugadores polifuncionales y todo lo que yo le pueda aportar bienvenido será.

—¿Qué significa ser un producto genuino del club?
—Tuve la posibilidad de hacer todas las formativas acá y para mí es algo soñado porque estoy en el club que amo, del que soy hincha y el que significa mucho para mi familia. Hoy poder estar en Primera y disfrutando de la forma en la que lo disfruto junto a mi familia, es algo que no tiene precio.

—¿Un entrenador de juveniles que te haya marcado?
—Tuve varios y muy buenos, pero con el que generé más ida y vuelta fue Julio Mozzo en Tercera. Tratábamos de estar siempre al detalle y de mejorar porque subía a Primera a entrenar y luego volvía a Tercera. Él me aconsejaba en el día a día basándose en lo que había vivido en el club para transmitirme que tratara de manejar la ansiedad y la verdad valoro pila lo que significó para mí.

El festejo de Diego Aguirre tras la consagración de Peñarol en la Supercopa ante Nacional.
El festejo de Diego Aguirre tras la consagración de Peñarol en la Supercopa ante Nacional.
Foto: Ignacio Sánchez.

—¿Hablás con Aguirre?
—Sí. Diego nos transmite y nos genera mucha confianza. Siempre que hablamos trata de que los más chicos estemos cómodos para potenciarnos. Es un ídolo del club y es un orgullo que haya sido el entrenador en mi debut en Primera

—¿Y del plantel principal con quién hablás más o quién de aconseja más?
—Tengo relación con varios, pero con el que mejor me llevo y con el que más trato tengo es con Emanuel Gularte. Somos compañeros de asiento en el ómnibus, jugamos al truco y tenemos ese ida y vuelta en la cancha. A los juveniles que subimos nos han integrado de manera espectacular y los grandes siempre están al lado nuestro para un consejo.

—¿Quién te puso Sicario?
—Ya lo traía de Tercera pero otro compañero me lo dijo en Primera, el Zorro Suárez lo escuchó y quedó. Fue porque iba fuerte a todas y arrimaba alguna (risas). Ahí me dijeron ‘Sica, andá un poco más suave’. Yo valoro mucho estar en Peñarol y siempre que me toque mostrar algo dentro de la institución lo voy a hacer así porque defiendo a muerte al club que amo.

— En medio de un período de pases que aún no terminó, ¿vos sentís que los juveniles pueden aportarle cosas importantes al primer equipo y que en ustedes Peñarol puede encontrar soluciones?
— Sí, nosotros los juveniles siempre tenemos un plus más para dar porque somos pibes del club, sabemos cómo se maneja el club y lo que significa jugar acá. Somos gurises con hambre de querer llegar, de querer estar y demostrar que estamos preparados. Ese es el plus que los jugadores le podemos dar al equipo. En mi caso todo esto lo manejo bastante tranquilo, no estoy mirando si puede venir uno u otro porque mi objetivo es mejorar en el día a día y hacer lo mejor posible mi labor para poder seguir aportándole al grupo porque el tren pasa una vez y hay que aprovechar cada oportunidad, aferrarse a ella y hacer las cosas bien.

—Ya cumpliste varios sueños en Peñarol. ¿Cuál es el próximo?
—El sueño más grande es ser campeón de la Copa Libertadores, pero hay que ir paso a paso. La meta es poder tener un gran año todos juntos y que se vayan logrando los objetivos que nos vamos planteando.

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