JOSÉ MASTANDREA
El camino elegido por el presidente de Nacional es el más difícil. Desde el mismo momento que lanzó su candidatura dijo que "si fuese hincha, no me votaba".
La sinceridad de Ricardo Alarcón sorprendió a muchos pero no a quienes lo propusieron para el cargo.
Hoy, fiel a su postura, se mantiene firme en la decisión de bajar el alto presupuesto del club, en no hacer grandes contrataciones ni pagar sueldos impagables.
Recorre el camino de la austeridad contra viento y marea. Apela a la economía de guerra para poder pagar mes a mes a funcionarios y técnicos de todas las formativas.
Ayer, en una muestra más de su condición de hombre derecho y frontal, fue a Los Céspedes para mantener una larga charla con jugadores y cuerpo técnico. El presidente dio la cara y habló sin tapujos de la problemática que afronta la institución.
Reconoció que está en falta, que debe salarios y hasta dijo que entendía perfectamente si los futbolistas decidían no concentrar, precisamente, como medida de fuerza ante los adeudos.
Sin embargo, su postura, su sinceridad, su presencia, llevó a una reacción muy diferente. Los jugadores le mostraron que estaban metidos en cuerpo y alma con su proyecto y que no iban a tomar ninguna medida. Al contrario: van a dejar todo por Nacional.