LUIS PRATS
En un siglo pasaron directores, mudanzas, cambios de formato, épocas de esplendor o crisis, pero el viejo guerrero se mantiene firme como el primer día. La italiana "Guerin Sportivo" se convirtió este mes de enero en la primera revista deportiva del mundo en cumplir cien años.
Conocida y admirada en todo el planeta, la publicación festeja el rotundo aniversario convertida en un mensuario (luego de haber ganado la calle durante nueve décadas como semanario), bajo la sigla GS, aunque en letras más chicas se mantiene el inconfundible logotipo de letras bailarinas, con el pequeño Guerin lanzando una pluma como si se tratara de una jabalina.
Diarios. En todo caso, las transformaciones del Guerino, como le dicen en Italia, representan una de las tantas reconversiones registradas desde fines del siglo XX en la prensa deportiva internacional.
La información de los deportes, en particular el fútbol, pasó a ocupar horas enteras en la televisión, incluso con canales exclusivos.
Al mismo tiempo, los diarios deportivos representan un éxito en muchos países, donde venden más que la prensa generalista. Entre ambos fenómenos, las revistas semanales parecen salir demasiado tarde ante las noticias que se generan a cada instante.
Reconversiones. Por ese motivo, entonces, al igual que el "Guerin Sportivo", otros títulos emblemáticos como "El Gráfico" de Argentina o "Placar" de Brasil se convirtieron en mensuarios, para aportar una mirada más elaborada. "France Football" o la alemana "Kicker", en cambio, compiten con apariciones dos veces por semana.
GUERRERO. Ya desde el nombre el Guerin Sportivo llamó la atención. Los fundadores de la publicación, intelectuales de Turín, lo bautizaron como un personaje de novelas de caballería de cierta fama a fines del siglo XIX, el Guerin Meschino (o Guerino il Meschino), porque querían imprimirle al semanario su carácter combativo, justiciero y veraz. Eso determinó, como consecuencia, que el símbolo del Guerino fuera un muñeco con casco de armadura, equipo deportivo y la pluma como elemento distintivo.
Verde. El "Guerin Sportivo" se editó durante años en formato sábana y en papel de color verde. Bajo el lema "semanario de crítica y política deportiva" definía su contenido: profundos análisis de la situación de los deportes, con ánimo polémico y carácter irónico, acompañado por caricaturas y chistes gráficos, sin fotografías.
Pluma. Para cumplir con su propósito reunió a grandes periodistas y dibujantes. Entre los primeros se destacó en la década de 1960 Gianni Brera, dueño de una pluma tan florida como filosa. Por otra parte, era admirador del fútbol uruguayo, cuyo estilo quería para el italiano.
Entre los dibujantes, mientras tanto, hicieron escuela algunos como Carlin Bergoglio y Marino Guargualini, ambos recordados por sus nombres de pila.
El Guerino cambió varias veces de domicilio, siguiendo a sus propietarios. En la década de 1940 se mudó de Turín a Milán, cuando la adquirió el grupo empresarial dueño de "La Gazzetta dello Sport". A fines de los `50 pasó a manos del conde Alberto Rognoni, un aristócrata romano devenido periodista de gran predicamento. En 1974 lo compró el editor Luciano Conti, que lo trasladó a Bologna.
TRANSFORMACIONES. En esa ciudad se iniciaron una serie de cambios fundamentales, dirigidos a atender la nueva demanda de los lectores.
Del gran formato en papel de diario, por ejemplo, pasó a imprimirse en papel ilustración y a colores, con un amplio destaque para la fotografía (aunque mantuvo la tradición de las abundantes caricaturas).
El periodista Italo Cucci, desde la dirección, lo lanzó a una serie de iniciativas que le dieron gran dinamismo: suplementos especiales, pósters, coleccionables, suplementos mensuales, el premio "Bravo" para los mejores futbolistas jóvenes de Europa.
La sección "Il Film del Campionato" se deatacaba ampliamente, porque presentaba las mejores fotos en colores de la etapa del domingo.
Descubrimiento. La cobertura de cualquier acontecimiento era amplia y profunda, incluso en muchos aspectos que iban más allá de lo deportivo.
Cuando el Mundial 1978 confió inicialmente en la versión oficial de la dictadura argentina sobre "un país unido detrás del fútbol", pero ya en Buenos Aires descubrió la cara oculta de la realidad, las Madres de Plaza de Mayo, e informó sobre su reclamo.
Pionero. Al mismo tiempo, fue pionero en la información sobre fútbol internacional. Así, cada semana aparecían los resultados de los campeonatos de Europa y América, incluido Uruguay, en donde nuestro compañero de El País, Raúl Tavani, fue corresponsal en Montevideo durante muchos años.
En su portada aparecieron los uruguayos destacados en Italia: Carlos Aguilera, Daniel Fonseca, Álvaro Recoba, aunque el primero fue Waldemar Victorino cuando Uruguay ganó la Copa de Oro en 1981.
Inquisidor. Al mismo tiempo, mantuvo su papel "histórico" de fuerte inquisidor sobre los males del deporte italiano, en particular el fútbol. Reclamó en su momento la reapertura de las fronteras a los jugadores extranjeros. También denunció el escándalo de las apuestas ilegales, que determinó el descenso de Milan y Lazio como sanción, aunque advirtió que el fútbol no podía ser el chivo expiatorio de una Italia en crisis por todos lados. En 1982, fue de los pocos medios que apoyó el trabajo de Enzo Bearzot, finalmente campeón mundial en España.
Últimamente, el Guerino pareció cansado o confundido sobre el camino a seguir: se volvió tabloide con una revista de regalo, cambió el día de salida en su carrera detrás de los acontecimientos, perdió frescura y sorpresa. Desde 2010 busca renovarse con apariciones mensuales, siempre con espléndidas fotografías, la idea innovadora y la mirada que va mucho más allá del calcio.
Intelectuales. Fue bautizado como un personaje de novelas de caballería.
Advertencia. El fútbol no podía ser chivo expiatorio de una Italia en crisis total.
Según pasa el tiempo...
Un título
Fiel a su estilo original, el "Guerin" ilustró con una gran caricatura la información que destacó que Italia, jugando de local, ganó por primera vez el campeonato mundial; fue en 1934 y la imagen mostraba a los jugadores con la Copa Jules Rimet en sus manos.
Un dibujo
Ya en la segunda mitad de la década del 50, más de una vez la primera página del "Guerin" sirvió para exaltar las virtudes de Juan Alberto Schiaffino; en este caso, por su fútbol excelso "il piú grande" -como lo llamaron los italianos- fue ilustrado como un torero.
Una réplica
Setenta y dos años más tarde, la portada del "Guerin" volvió a ser dedicada a la conquista del Mundial, en este caso de Alemania; ocurrió en 2006 y el que apareció en primer plano, exultante, alzando la copa, fue el capitán "azurro": Fabio Cannavaro.