Para Jorge Larrionda arbitrar un clásico no es algo nuevo, ya que este es el séptimo. Además, tiene en su trayectoría, tres finales de Copa Libertadores de América, 2003, 2005 y 2006, una final de la Copa Intercontinental de clubes en el 2004, cuatro partidos del Mundial de Alemania y la definición del tercer puesto en los Juegos Olímpicos: "Cuando me notificaron que sería el árbitro del clásico, lo tomé como algo importante, ya que es un partido diferente, pero si me pongo a comparar, ese fue un momento que no tuvo el mismo encanto de aquella oportunidad cuando me comunicaron que arbitraría mi primer clásico. De todas formas, la responsabilidad y exigencias son las mismas".
Quizás en esta ocasión la responsabilidad para Jorge Larrionda tiene diferentes matices, con aquella del debut en partidos clásicos, ya que por lo general, a un debutante se le toleran errores, justamente por ser nuevo, pero a un árbitro del nivel y trayectoria de Larrionda, se le exigirá más por estar en la cúspide: "Los árbitros no somos máquinas infalibles, nos podemos equivocar como cualquier ser humano y es indudable que deberé asumir la responsabilidad grande por haber conseguido un nivel importante en el ámbito internacional".
Jorge Larrionda, que es funcionario de una empresa ubicada en la Ciudad Vieja, ayer comenzó a vivir el clásico: "Fue diferente a otras veces, cuatro personas que me crucé en la calle me levantaron el pulgar y me desearon suerte, nada más que eso. Ahora haré lo de siempre, prepararé el partido con mis compañeros".
Designación. "No tuvo el mismo encanto del primer clásico"