Diego Monarriz: su llegada a Danubio, qué lo hace feliz en Uruguay y la “venta de humo” de Peñarol con Silvera

El DT argentino comentó que le gustaría “quedarse mucho tiempo” en la Franja, esgrimió por qué no “se va a vender por plata” y dio los motivos por los que su familia no se va de Buenos Aires.

Diego Monarriz, DT de Danubio.
Diego Monarriz, DT de Danubio.
Foto: Natalia Rovira.

Dejó su marca en Juventud de Las Piedras cuando el 3 de octubre de 2024 se hizo cargo del equipo en la Segunda División Profesional. Fue el primer contacto del argentino Diego Monarriz con el fútbol uruguayo. Cumplió con creces: lo ascendió y en 2025 hizo una gran campaña que fue vital para que clasificara por primera vez en su historia a la Copa Libertadores. Ahora, este año tiene un nuevo desafío y es comandar a Danubio.

El argentino de 57 años le confesó a Ovación que tuvo ofertas de su país, pero se inclinó por la de la Franja y ello en gran parte fue por Gustavo Matosas. Comentó cuáles son sus objetivos, detalló por qué no se va a “vender por plata” y aseguró que los cánticos de los jugadores de Peñarol contra Maximiliano Silvera fueron “más una venta de humo para la gente”.

Diego Monarriz en uno de los entrenamientos de Danubio.
Diego Monarriz en uno de los entrenamientos de Danubio.
Foto: Natalia Rovira.

A su vez, dio los motivos por los que su familia no se va de Buenos Aires, Argentina. "Es un quilombo infernal", afirmó con un tono jocoso.

-¿Qué te llevó a aceptar la oferta de Danubio?

-Que me quiso de movida Gustavo Matosas (director deportivo del club). Había que esperar a las elecciones, pero se definió antes y Gustavo fue la persona que apostó en mí. Fue la propuesta más fuerte que me hicieron, a pesar de que hubo otros clubes interesados, aunque me decidí por Danubio.

-¿Es una responsabilidad para vos como entrenador el mote que tiene Danubio, la “Universidad del fútbol”?

Diego Monarriz dirigiendo una de las practicas de Danubio.
Diego Monarriz dirigiendo una de las practicas de Danubio.
Foto: Natalia Rovira.

-Ninguna porque lo que quiero es proponer, tras el resultado. Lo que me gusta es jugar al fútbol y juntar a los mejores, los que tienen buen pie. En el partido pasan un montón de incidencias, pero lo que me interesa es que jueguen, que toquen la pelota y se conecten. Es lo que trabajamos en la pretemporada. Luego si hay que meter, metemos. Pero sé la idiosincrasia del club y ojalá la podamos devolver desde adentro.

-¿Qué es lo que te puede dar Sebastián Rodríguez y por qué dijiste que te volvías “loco” con él?

-Me gustaba desde su pasaje por MC Torque. Rodríguez te da tranquilidad para jugar, ve pases donde otros no los ven. Habilita, genera juego y la pelota la puede agarrar él. Tenemos otros jugadores que son importantes para poder liberarlo, pero él es distinto. Como me pasaba con el Urreta (Jonathan Urretaviscaya) en Juventud de Las Piedras. Son tipos que están a otro nivel.

-¿Hay algún jugador que te sorprendió?

-Un par de chicos me sorprendieron por la calidad técnica y el nivel. Estos son algunos de los pibes con los que contamos dentro del plantel como (Facundo) Balatti, (Nicolás) Azambuja, luego tenemos un zaguero que se llama Damián García y son categoría 2008, y les veo una proyección importante. Además, me encanta Mateo Peralta, que no deja de ser un chico joven y es 2007. Seguimos en esa búsqueda y están los que puedan llegar desde atrás, ya que conformamos el plantel con grandes para que se puedan adaptar los futbolistas más chicos.

-De los grandes, ¿alguno te sorprendió?

Sebastián Fernández en uno de los entrenamientos de Danubio.
Sebastián Fernández en uno de los entrenamientos de Danubio.
Foto: Natalia Rovira.

-La carrera te va marcando la categoría del jugador como la de Goico (Mauro Goicoechea), (Camilo) Mayada, Papel (Sebastián Fernández), Lea Sosa. La jerarquía que tienen estos tipos para jugar, que se sostienen y están vigentes. Luego están los jugadores que hemos traído como Maicol Ferreira. También está Enrique Femia que es un futbolista que te puede ocupar diferentes posiciones, que es box to box. Son lindos problemas los que tengo para armar el equipo. Está el Indio (Emiliano Velázquez) que está dentro de ese grupo con jerarquía.

-¿Tuviste otras ofertas o priorizaste de una la posibilidad de quedarte en Uruguay?

-Tuve dos ofertas de Argentina en noviembre (tras ser cesado en Juventud) y mí intención fue quedarme en Uruguay. La principal prueba de eso fue cuando me vino a buscar Danubio. Hubo sondeos en el fútbol uruguayo, pero lo que más me convenció fue quedarme acá; no tuve ninguna duda. Quizás había más plata en Argentina, pero los procesos no se aguantan. En Uruguay hay presión, pero acá encuentro una paz diferente que me hace bien y no la locura que hay en Argentina, no se soporta. Por eso siempre tuve en claro que mi lugar era Uruguay, porque me arroparon desde que llegué. Me fueron conociendo y siempre fui el mismo. No tuve dudas de que mi lugar era acá y ojalá pueda quedarme mucho tiempo.

-¿Tu familia sigue en Buenos Aires?

Diego Monarriz en el complejo de Danubio.
Diego Monarriz en el complejo de Danubio.
Foto: Natalia Rovira.

-Estoy “solapa”. Mi mujer no puede viajar. También tengo una casa que mantener. Tengo una hija que está con mi mujer. Se hace todo más difícil. Tengo muchos animales, que rescatamos, que estamos en esa onda; es un quilombo infernal y no da ni para empezar a contar. Entonces, venirse a Uruguay movilizaría todo desde el aspecto de una rutina que se tiene y no sería favorable para ellos, a mí sí me encantaría tenerlos conmigo, traerme todos los perros arriba de un barco o de un auto. Sin embargo, uno se va haciendo la vida medio solitario y con la rutina de cada uno.

-¿Con qué soñás?

-Hacer un buen trabajo en Danubio y que esté identificado con el club. Desde el lado dirigencial hicieron un laburo extraordinario, en el cual todavía no nos vamos del mercado. Dirigentes y área deportiva me han tratado de forma divina. Así que sueño con devolver eso a este club que se la jugó por mí: hacer una buena campaña, que el equipo juegue bien y la gente se identifique. Hace varios años que no están sucediendo las cosas y espero poder quedarme mucho tiempo más en el club. Lo que sí sé es que por plata no me voy a vender, fuera de lo que pueda llegar a pasar por ir a un lugar que sea una locura, cuando ahora estoy a tan solo 18 horas de mi país. Esto a mí me permite que sea el tiempo que sea, por ejemplo cada cuatro semanas, tener ese respiro de ir a mi casa, que es fundamental. Por eso se conjuga todo. Pero, a su vez, es como que me contradigo porque me tienen que dar un millón de dólares y que mi mujer me mande corriendo: “Andate hijo de puta que nos matas a todos”. Es una forma de decir, pero sé que después la voy a padecer, porque sé cómo soy.

-¿Te dejó algún aprendizaje tu pasaje por Juventud?

Diego Monarriz, director técnico de Juventud de Las Piedras.
Diego Monarriz, director técnico de Juventud de Las Piedras.
Foto: Leonardo Mainé.

-El aprendizaje que me dio fue el insertarme en el fútbol uruguayo, conocerlo, aprender la idiosincrasia del futbolista, de la gente y cómo lo viven. Mi conciencia está tranquila y en paz de que di todo en el club con errores y aciertos, pero la lealtad nunca se terminó.

-¿Pudiste ver el clásico?

-Sí.

-¿Qué te pareció el canto de los futbolistas y las cargadas de Peñarol contra Maximiliano Silvera diciéndole “traidor”?

-No lo vi. ¿Eso fue cuando terminó el partido?

-Sí.

-¿Los excompañeros?

-Sí, le cantaban: “El que no salta es un traidor”

-Uno puede tener un pensamiento y otro, otro. No estoy metido en el meollo de cómo fueron las situaciones contractuales. Son decisiones de cada uno, de las que quiera tomar y si fuiste compañero queda en vos por la relación que tuviste. Eso que me estás contando no me gusta.

-¿No es algo lindo para vos esa situación?

-No. Porque vos hace un mes fuiste compañero de Silvera y eso me va más para la venta de humo de la gente. No creo que los futbolistas piensen algo del compañero que tuvieron, si siempre mantuvieron una buena relación. Puede ser que alguno tenga un resquemor, pero son decisiones. Nadie es más papista que el papa para decir qué es lo que tenés que hacer y qué no. Hay que ponerle esa situación al que está enojado, y a ver si le pasaría lo mismo. No son situaciones que estén buenas porque Silvera seguramente la está pasando mal, pero son cosas contractuales que no pasa por un amiguísimo o compañerismo para irse o quedarse. Son decisiones contractuales, hay plata, futuro, y quién te asesore de por medio.

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