CURITIBA | JORGE SAVIA
Uruguay —a lo largo de los intensos noventa minutos— tuvo varias figuras para destacar. Claro, hubo dos equipos. Uno, el del primer tiempo, ese que no se encontró en la cancha, y otro en el complemento, donde aparecieron nombres que no podían faltar, como el de Javier Chevantón, por ejemplo.
URUGUAY. Munúa: en el primer gol rival no reaccionó en la forma más adecuada pero después se revolvió como gato entre la leña y con eficacia en múltiples oportunidades. Salvó no menos de tres goles.
Romero: perdió la pelota que originó la jugada del primer gol adversario y pese a que puso lo que hay que poner, no pudo cerrar el costado derecho de la retaguardia celeste.
López: en el primer tiempo le costó cerrar los desbordes por los laterales del ataque brasileño. En el segundo tiempo, estuvo mucho mejor parado y eso fortaleció a toda la defensa.
Bizera: en los 45 minutos iniciales le costó afirmarse y no pudo cubrir las espaldas de Lago. En la segunda parte repuntó y jugó con eficacia.
Lago: en el período incial lo pasaron fácil, después anduvo mejor como el resto de la retaguardia.
Abeijón: corrió mucho pero no pudo ordenarse y no pudo tomar la referencia de Ronaldo. Se hizo sacar una amarilla tontamente y por la "ley Carrasco" debió salir de la cancha anticipadamente.
Sosa: hizo un despliegue enorme en forma casi solitaria y si no gravitó más fue porque no lo ayudaron. Un león, realmente.
Ligüera: volvió a sentir la falta de fútbol y careció de precisión para ejecutar en la penúltima o última jugada. Aún así, realizando un trabajo más corporativo, mejoró en la segunda etapa.
Forlán: fue a todas sin bajar los brazos. Atrás, en el medio y adelante. Hizo dos goles y tuvo siempre a maltraer a la defensa adversaria. Fue el abanderado de esa reacción celeste del segundo tiempo. Notable partido.
Zalayeta: sintió la falta de fútbol y demoró en entrar en caja. Fue otro de los que anduvo bastante mejor en la segunda parte.
Hornos: otro que siente enormemente la falta de competencia. La pelota le rebotó casi siempre. No tuvo precisión pese a que se esforzó siempre.
Núñez: sin brillar, cumplió una tarea ordenada y de alto valor colectivo que incidió en el repunte celeste de la segunda parte.
Recoba: no tuvo un gran destaque pero ayudó a hacer la pausa y le dio otra personalidad al pasaje de la defensa al ataque.
Chevantón: fue determinante. Toda una acusación para Carrasco que lo dejó afuera del equipo en forma inexplicable. De su insistencia nacieron las jugadas de dos goles y los brasileños no pudieron controlarlo jamás.
En Brasil hubo figuras que brillaron a gran altura. Ronaldo fue el mejor de los norteños. Un goleador de temer. Fue a todas con una potencia envidiable. Hizo dos golazos. Y uno clave, el del empate.
Voces de la eliminatoria
El capitán no integró el plantel
Cuando se informó en la víspera el equipo y el banco de suplentes de Uruguay se dieron dos situaciones poco comunes. Quien había sido el capitán en el partido del sábado ante Chile, Munhoz, ni siquiera estaba en el banco, mientras que quien usó el brazalete ayer, Romero, era la primera vez que jugaba como titular. Cosas de Juan Ramón.
Los altos precios se reflejaron en la cancha
El estadio Pinheirao no se colmó y para que eso sucediera se dio un hecho fundamental, los altos precios que se fijaron para la ocasión. Las tribunas que mostraron más claros fueron las populares donde van los que, como en todo el mundo, no le alcanza el dinero.
Más cómodos que en el Centenario
El grupo de hinchas celestes que llegaron para ver el partido estuvieron ubicados en una tribuna en la que no había mucho público y por lo tanto no hubo ningún problema, incluso vimos a uruguayos, bandera al hombro, pasando entre los norteños sin que nada pasara.
Los famosos dejan la marca
En esta hermosa ciudad de Curitiba se inauguró la "calzada de la fama", semejante a lo que hacen en Los Angeles y en Mar del Plata, los famosos deben dejar la impresión de sus manos o pies. El primero que lo hizo fue Ronaldo.
La mayor rechifla no fue para los celestes
Antes del comienzo del partido, cuando por los altoparlantes nombraban a los jugadores uruguayos, la rechifla se sintió pero no muy fuerte, la contra cara fue cuando dieron el nombre de la terna arbitral, cuando dijeron la nacionalidad, argentinos, se "rompió" el estadio.