Despilfarró algo de oxígeno

Nacional tenía la goleada y al final recibió un gol de Emelec que puede ser decisivo en la llave

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EDWARD PIÑÓN

En la noche de los "bloopers", principalmente por los que cometieron los jugadores ecuatorianos, Nacional estuvo cerca de recibir un buen tanque de oxígeno para salir de la aguda crisis deportiva en la que se instaló por culpa de los malos resultados recogidos, pero una terrible distracción sobre el final mismo del partido abrió una válvula de escape.

Y con ella, aunque parezca exagerado, se despilfarró gran parte del aire que podría recibirse como consecuencia de la mejor colocación en la Copa Libertadores.

Es que aunque el triunfo sobre Emelec por 3-1 dejó al bolso mejor posicionado que el actual campeón del mundo, la historia puede llegar a determinarse por diferencia de goles y ese aspecto puede convertirse en letal como consecuencia del "blooper" del fatídico minuto 92 de anoche.

Antes, en la cancha, un solo equipo. Con altibajos, producto del nerviosismo que lució Nacional en el arranque del cotejo, pero con la actitud que se le reclama.

Presionando. Metiendo. Buscando cambiar de ritmo de tres cuartos de cancha hacia adelante, principalmente con las apariciones por las bandas de Gonzalo Castro, Jorge Martínez y Pablo Alvarez, el bolso demostró que quería llevare la victoria.

Sin un juego atildado o coordinado, pero con entusiasmo y amor propio Nacional dejó en evidencia que Emelec es la institución de mayor debilidad deportiva de la actual Libertadores.

Es más, por encima del golpe de suerte que tuvo Agustín Viana para abrir el marcador, porque su envío al área rebotó en Hernández y se coló en el arco de Elizaga, quedó en claro que los muchachos de Carreño no iban a permitir que se repitiera la historia de Guayaquil.

Por otra parte, anoche Emelec fue más pobre que en el primer partido y terminó colaborando en gran forma para que la noche del Parque Central terminara en goleada.

Primero fue el arquero Elizaga al protagonizar el "blooper" de ofrecer una pobre resistencia al tiro libre de 40 metros del "Cabeza" Delgado y después fue el zaguero Carlos Quiñones que le regaló la pelota al "Cuqui" Juárez para que el goleador pudiera calmar los gritos de rabia que partían desde la tribuna pidiendo su salida de la cancha.

Con el 3-0 en 45 minutos de juego y frente a un conjunto totalmente entregado, Nacional debió seguir de largo en el tanteador.

Sin embargo, los jugadores se equivocaron mucho en las entregas o no aprovecharon las oportunidades generadas.

Además, Emelec se adueñó de la pelota en la mitad del terreno y de esa forma le sacó agresividad a la euforia con la que Nacional había arrancado el cotejo.

Carreño quiso volver a lo del principio, pero las fuerzas ya no eran las mismas. Por otra parte, el 3-0 parecía que no lo iba a modificar nada ni nadie, principalmente porque los ecuatorianos no tenían ni idea de cómo había que hacer para pisar el área.

Lo que ellos no sabían es que los bolsos iban a terminar cambiando figuritas, porque segundos antes que el juez diera el pitazo final, cometieron un "blooper" de película para que el rubio Morales ayudara un poco a Internacional de Porto Alegre.

Y fue una lástima. Especialmente porque esos tres tanques de oxígeno le hubieran dado a Nacional una mayor tranquilidad, tanto en la interna como en la tabla de posiciones de la Copa.

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