Debajo de Australia hay un iceberg

| Inversores muy grandes apuestan al nuevo proyecto deportivo australiano

Jorge Savia | Australia (Enviado)

SYDNEY

Ni bien se pone pie en Sydney se empieza a indagar sobre la realidad actual, no ya de la selección que hoy dirige el holandés Guus Hiddink, sino de la globalidad del fútbol australiano, nace la sensación de que se está ante la punta de un iceberg.

NOVEDADES. Es decir, de lo que se tiene noción a primera vista, sobre todo por los datos que aportan los uruguayos radicados en Australia, es de esta selección que mañana jugará el encuentro de ida ante Uruguay en el Centenario y que puede ser o no superior a la de hace cuatro años. Pero resulta que cuando uno deja hablar más extensamente a los informantes, el escenario que se abre ofrece llamativas novedades.

MILLONES. Por ejemplo, se sabe que desde el advenimiento de John O’Neill como Secretario General de la Asociación de Fútbol de Australia, la actividad local ha sido redimensionada, potenciada, y sobre ese cambio radical que enterró el otrora campeonato doméstico disputado por equipos que en su gran mayoría representaban hasta con cierto lirismo a las colonias de inmigrantes, surgió un nuevo torneo protagonizado por ocho clubes más desarraigados pero viables y sostenibles, estructurados sobre bases superprofesionales, y respaldados y financiados por grandes inversores internacionales, que al decir del mismísimo O’Neill a la revista oficial de la FIFA en mayo de este año, "gastará cada uno de ellos (los clubes) alrededor de 4.000.000 anuales, mientras que la Asociación también gastará y generará unos 6.000.000 de dólares al año".

No en vano O’Neill ha sido descripto para El País como un "billonario en dólares que es propietario de unos seis o siete shopping que son, cada uno de ellos, diez veces más grandes que el de Punta Carretas", y se sabe que llegó al fútbol como consecuencia de su exitosísima gestión al frente de un rugby de primera línea en el mundo, como lo es el australiano; en base a su formación empresarial, justamente, ha edificado una especie de monstruo con la fórmula que él mismo revela: "detectamos lo mejor de cada uno de los sistemas que se usan en otros lugares para adaptarlo a nuestro mercado".

TELEVISION. Es más, O’Neill sostiene "los australianos tienen una gran cultura futbolística, como lo demuestran los millares de seguidores que tienen las ligas inglesa, italiana, española, alemana y varias sudamericanas".

Aparte, el megaempresario no ha dejado de pulsar ningún botón, como lo demuestra su propia confesión —hecha también a la publicación oficial de la FIFA— de que "estoy encantado de tener a Fox Sports abordo, retransmitiendo partidos del nuevo campeonato nacional, en directo y en exclusiva, cuatro veces a la semana, con una marca como Hyundai como el nuevo patrocinador del campeonato".

Por debajo —o detrás— de esta selección de Australia que mañana empieza a jugar el repechaje ante Uruguay en el Centenario, entonces, hay algo grande. Lo ha dicho O’Neill: "después de habernos clasificado para la Copa de las Confederaciones en Alemania, estamos totalmente centrados en la clasificación para el Mundial de Alemania. Eso sería muy importante, y hasta clave, para otro paso a dar más adelante: después de Sudáfrica en 2010 y Sudamérica en 2014, algunos piensan que el Mundial puede regresar a Europa, aunque siguiendo el principio de alternación rotativa, debería regresar de nuevo a Asia, en un momento en el que nosotros podríamos estar ya en situación de levantar la mano y solicitarlo. Sería un gran honor organizar el Mundial y, después de haber realizado los Juegos Olímpicos de Sydney en 2000 y la Copa Mundial de Rugby en 2003, estoy seguro que haríamos un gran trabajo".

Como se dice habitualmente, "abajo de la piedra está el cangrejo", que en este caso es que detrás del objetivo que se fija Australia para el repechaje hay intereses —incluso de inversores internacionales— muy grandes: el mayor de todos, proyectado a largo plazo, es el de ser sede del Mundial 2018, para lo cual sería una vidriera —futbolística y política— estar en el que se disputará en Europa el próximo año.

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