Con información de La Nación/GDA
El Monumental estará completo (19.15 horas por ESPN y Star+) en la apertura oficial tras las obras que se hicieron en el estadio. Habrá 83.196 hinchas de River Plate en el partido contra Argentinos, precedido por una ceremonia muy especial, vinculada con la fiebre mundialista.
La dirigencia de River estableció un hilo entre el pasado y el presente. Es el único club argentino con un campeón del mundo vigente: Franco Armani. Y aprovechará la ocasión para rodear al arquero con los otros campeones de 1978 y 1986: Ubaldo Fillol, Daniel Passarella (el único que integró los dos planteles, aunque no jugó en México por una enfermedad), Oscar Ortiz, Leopoldo Luque (fallecido, estaría representado por su hija), Norberto Alonso, Nery Pumpido, Oscar Ruggeri y Héctor Enrique.
Entre todos esos nombres, hay uno que levanta mucha susceptibilidad y polémica. Fácil adivinarlo: Passarella, probablemente el mejor defensor de la historia de River y también del fútbol argentino. También un director técnico innovador en su momento, con un estilo de juego de presión, agresivo, poco habitual a principios de la década del 90. De hecho, su primer ciclo de DT en el Millonario, con tres títulos locales, fue el trampolín para llegar al seleccionado argentino en 1994. Pero su obra de jugador y entrenador quedó solapada por su presidencia, entre 2009 y 2013, con el descenso en 2011 al Nacional B, en lo que fue la peor página en la historia del club. Desde entonces, gran parte del mundo River canceló a Passarella. “Acepté rápidamente la invitación. Nunca dudé en volver al Monumental”, dijo en TyC Sports.
“El único peso que tengo fue que nos fuimos con River al descenso. Es larga esa historia. Es acostumbrarse a vivir con el peso encima, todavía lo sigo haciendo. Imagino mi vuelta como una cosa común, con todos los jugadores que ganamos la Copa del Mundo. Entiendo si hay alguno que no me reciba bien, aunque yo sé que no soy culpable del descenso”, agregó.
En la vecina orilla la mirada está puesta en cómo lo recibirán. Gran expectativa.