Danubio vapuleó a Peñarol y se adueñó de la copa

| Con una demoledora actuación "la franja" logró una goleada histórica frente a los aurinegros

OPA, OPA. Danubio quiso copa y la obtuvo en una tarde memorable para sus hinchas: 5-1 sobre Peñarol 200x140
OPA, OPA. Danubio quiso copa y la obtuvo en una tarde memorable para sus hinchas: 5-1 sobre Peñarol

EDWARD PIÑON

Regando talento en cada pan de césped del Centenario. Con la magia floreciendo desde los botines de sus jugadores más habilidosos. Y respetando las raíces de la historia que lo coloca como el rey del buen fútbol, Danubio se convirtió en ¡un gran campeón! del Torneo Clausura.

Y la grandeza de su justa y merecida consagración la terminó sellando con un pesto histórico frente a Peñarol. A puro toque y gol. Con moñas, con mucho desborde, con la conjunción perfecta del pase profundo y el latigazo mortal.

El equipo de Gerardo Pelusso salió con todo y demolió al elenco aurinegro en los primeros 45 minutos de juego.

La fuerza futbolística de "la franja" fue como una topadora que aplastó de plano cualquier intención de Peñarol por tratar de despedirse del Clausura sin otro cachetazo a su camiseta.

No demoró mucho el primer castigo. En el tercer intento por vulnerar el arco carbonero, Danubio se empezó a adueñar del partido. Iban nada más que cuatro minutos de juego y el "Nacho" Risso la mandó al fondo de la red tras la habilitación de Jorge Anchén.

Y con ese golpe a Peñarol se le vinieron abajo las débiles columnas con las que se estaba sosteniendo en la cancha. Destruidos anímicamente, los jugadores mirasoles prácticamente se prepararon para ser testigos de un descomunal pesto.

Lo que, obviamente, llegó como consecuencia del tuya y mía que Danubio implantó en la cancha para demoler a su rival y también a las suspicacias que se habían tejido sobre un afloje para que Defensor Sporting se consagrara campeón y se desgastara en una semifinal junto a Nacional.

Ni ahí de eso. Tras el gol, Danubio fue más arrollador aún y aplicó golpe tras golpe. Primero fue Guillermo Rodríguez con un balazo que se clavó en el ángulo del segundo palo. Después fue Walt Báez con otro zapatazo de afuera del área que venció la resistencia de Fernando González y al final Juan Manuel Salgueiro hizo una joyita para concretar la goleada de cuatro goles en 45 minutos.

Así, con toque y goles, Danubio ya agarró la copa entre sus manos, aunque todavía faltaba un período para culminar el partido.

Pero el final ya estaba, porque solo cambiándole las camisetas a los 22 protagonistas se podía esperar un trámite diferente. Y como eso no sucedió, la historia siguió de la misma forma que la habían narrado en la primera etapa. Que no era otra cosa que Danubio azotando a Peñarol, ejerciendo el absoluto control de la pelota y amenazando con seguir "plantando" pelotas en la red de Fernando González.

Y la amenaza se cumplió, esta vez con un poco de suerte porque Artigas quiso tirar al arco y lo dejó solito a Salgueiro, quien no perdonó y clavó el 5-0.

Y ahí sí terminó todo. Danubio apagó los motores, guardó los conejos (lo que le permitió a Peñarol hacer el gol del honor) y se aprontó para la próxima cita: la final del Uruguayo con Nacional.

Esa será otra historia. La de ayer terminó como Danubio lo merecía: a lo campeón.

goleada

1957

La última vez que un equipo chico le convirtió cinco goles a Peñarol fue en el Uruguayo de 1957. Aquella vez el verdugo de los aurinegros fue Defensor.

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