Con varios policías de espectadores

EDWARD PIÑÓN | ENFOQUE

La gente pidiendo ayuda, los niños llorando de miedo, los hombres de bien suplicando por acciones rigurosas de los efectivos policiales. En la cancha unos enfermos rompiendo todo, tirándose a matar con caños, palos y lo que encontraran a mano.

¿Y la Policía? Afuera. Mirando. Con algún efectivo hasta frenando a un compañero que quiso meterse para impedir que lo que empezó siendo un enfrentamiento de diez contra diez, terminara siendo más grande. Como lo fue.

El fútbol está enfermo. En realidad debería decirse que lo quieren matar los que están enfermos de la cabeza. Pero no se puede creer que no haya reacción policial para controlarlo.

Ayer no hubo muertos en la cancha de Jardines del Hipódromo de casualidad y no hay dudas que a la violencia sólo la combate la efectiva respuesta de los agentes del orden.

Lo peor es que, según trascendidos, las autoridades quieren dejar la seguridad interior de los estadios a cargo de las instituciones deportivas. ¿En qué país viven esas autoridades? ¿Será en el mismo en que la inseguridad es sólo una sensación que transmite el periodismo? ¿Será en el mismo en el que los comerciantes están armándose para evitar que los delincuentes los roben y amenacen de muerte?

Si es verdad que quieren copiar el modelo de Inglaterra, lo primero que tendrían que saber es que allí primero se instauró un magno operativo de seguridad que terminó con mucha gente en prisión.

En caso de hacerlo de otra forma habrá que prepararse para un caos mayor.

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