JOSÉ MASTANDREA
Fue el debut más esperado. Por todo lo que se habló antes, durante y después del encuentro frente a Venezuela.
El arco celeste estuvo en el ojo de la tormenta. Por el momento de Fabián Carini y por la presión que se ejerció desde los diferentes ámbitos del fútbol desde que el arquero se equivocó feo en la derrota contra Brasil 2 a 1. Ese gol, fue una carga tremenda y siempre se le miró con lupa.
El rebote que dio (hacia adelante y no hacia un costado) en el tiro libre de Arango fue la gota que colmó el vaso. Ese 1 a 1 de Venezuela lo sacó de la titularidad.
El propio Carini reconoció 24 horas más tarde que "si me toca salir y ser suplente, no hay problema, respaldaré a quien le toque jugar, esto es un grupo".
El tema está sobre la mesa y fue el que ganó la calle en las horas previas al encuentro de anoche frente a Perú: "Juega Castillo", se anunció. Pero la confirmación llegó apenas horas antes del partido.
Ya cuando los altavoces del Centenario lo anunciaron, surgió la primera ovación desde las cuatro tribunas.
Después, en pleno partido, dio muestras de seguridad, de personalidad, de estar en gran nivel físico y mental. Se lo vio ágil, resuelto, arrojado, seguro.
La primera pelota que le llegó fue un centro corto que lo sorprendió cubriendo el primer palo. Sin embargo, se despegó notablemente del piso y contuvo la pelota que caía detrás suyo.
A los 7 minutos, vio pasar un centro pasado de lado a lado. Siguió la pelota con la mirada.
Siete minutos más tarde, tuvo la única exigencia real de juego: una doble pared de los peruanos dejó a Nolberto Solano de cara al gol, pisando casi el área chica. Castillo salió rápidamente desde el arco y achicó el disparo tirando el cuerpo encima de la pelota. Tapó el disparo con el pecho y logró la segunda ovación de la tribuna.
De ahí en más, fue casi un espectador. Se limitó a descolgar centros y sacar rápido.
Cuando Uruguay logró el 2 a 0 corrió a saludar al banco de suplentes y se abrazó con el "Loco" Abreu. Fue un gesto que todo el Centenario reconoció.
Sobre el cierre del primer tiempo, Martín Cáceres le pasó la pelota pero quedó corta y Solano apuró la salida del arquero. Castillo no dudó: le pegó fuerte y lejos. Sacó la pelota hacia la Platea América.
La única jugada donde quedó "colgado" fue a los tres minutos del complemento. Un tiro de esquina al punto penal terminó abriéndose y cuando salió quedó trabado por compañeros y rivales. El cabezazo de Hidalgo lo desvió Lugano.
A los 15 minutos tuvo la última exigencia. Fue un tiro rasante al área chica que contuvo sin problemas volcándose a la derecha.
Esta vez, el arco celeste fue el arco del triunfo. Y lo custodió Juan Castillo, con uñas y dientes.
La película
El festejo
Cuando Uruguay logró el categórico 5 a 0, festejó desde el arco apretando los puños y gritando a sus compañeros. Ya era una goleada.
El saludo
El árbitro chileno pitó el final. Castillo corrió para unirse al abrazo en el mediocampo y saludó a las tribunas con sus brazos levantados.
La tapada
Fue la única pelota de riesgo que llegó al arco y la resolvió muy bien. Se tiró a los pies del rival y ahogó el disparo.
El abrazo
Castillo corrió al banco de suplentes. Saludó a todos y se abrazó con el "Loco" Abreu. Fue tras el 2 a 0 celeste.