JORGE SAVIA
Fue un suspiro. Una ráfaga. Porque Nacional jugó y atacó el primer cuarto de hora, se puso 2 a 0 con goles de Medina y Alvez en sólo 10’, y después quizá acusó la doble influencia de la alta temperatura y la resaca del desgaste realizado ante River Plate argentino en Núñez el jueves pasado, y dejó crecer a Rampla, que remó y malogró algunas chances claras hasta que con un cabezazo de "Karibito" Morales estrechó la diferencia que le había sacado su adversario, aunque después no dejó nunca sensación de que podía llegar al empate. Pero, por todo eso mismo, si acaso, lo que surgió de los encuentros ofensivos que protagonizaron el "Cacique", Ligüera y el "Gaby" en los 15’ iniciales, para lo poco que representaba el rival que los tricolores tuvieron a su frente ayer de tarde, fue lisa y llanamente determinante.
Es más, en este momento en el que Lasarte está parado frente a esa cruz de caminos que marcó el otro día el "Cacique" con lo que dijo en Buenos Aires en el sentido de que no quería jugar más como punta por afuera y por derecha, sino únicamente moviéndose por todo el frente del ataque, la fórmula que aplicó Nacional en la víspera —nada más ni nada menos que con el"Loco" Abreu mirando el partido como un periodista más, desde la bancada de prensa del Palco alto— pareció tener visos de una opción atacante alternativa, pero viable.
Quizá, en definitiva, sea ese —además de la victoria, claro—el resultado más positivo que recogió la gestión de Nacional ante un rival entusiasta, pero recién armado, que mostró una zaga lenta y superada en el arranque del partido, y una dupla atacante como la que conformaron Bengua y "Karibito" Morales, que complicó con la insistencia de un mósquito o un tábano, pero no hizo roncha en la red adversaria, salvo en esa ocasión en la que, ya sobre el mismo final de la primera parte, "Karibito" metió un cabezazo —¡agachándose!— delante de la marca del "lungo" Pallas, cuya pasividad debe haber sido la mejor síntesis de la parálisis que a esa altura se había apoderado del cuadro de Lasarte en casi todos los sectores de la cancha.
El rédito que quedó, entonces, de ese entrar y salir del "Cacique", dándole paso a veces a las penetrantes apariciones ofensivas de Ligüera, y de las diagonales y llegadas de Alvez, fue de dos goles anotados por Medina —ante gran pase de Ligüera— y por el "Gaby" luego de un remate del enlace tricolor que fue rechazado por el arquero contrario. Ese capital puso a Nacional a resguardo de la exasperante inercia que mostró de ahí para adelante, y que tuvo a sus hinchas con el corazón en la boca hasta que a los 3’ del complemento Morales casi clava el 2-2 al cabecear contra el segundo palo un centro medido que le metió Martín González.
A partir de ahí Rampla tuvo la pelota pero no profundidad atacante, Nacional —por la salida de Coelho, lesionado— fortaleció algo más el mediocampo con el ingreso de Machado, y cuando Ligüera metió el tercero de penal sobre la conclusión del trámite, lo que quedó tan firme como el 3-1 fue el mensaje que dejaron aquellas "buenas juntas" que encontró la vuelta del "Gaby" en los 15’ iniciales.