Por Juan Pablo Romero.
Desde julio de 2021, Bruno Montelongo (35) está en Oriental de La Paz, un equipo que actualmente milita en la Segunda División Profesional y que es una Sociedad Anónima Deportiva (SAD). “Me llamó Joaquín Acevedo, que trabajaba con Gustavo Bueno, hace dos años, para venir a Oriental. En 2022 la SAD arma un equipazo para lo que es la ‘C’. Ascendimos casi de punta a punta y este año se logró mantener gran parte de la base y se sumaron compañeros como Marcelo Tabárez, el Canario Aguiar o Joaquín Noy. No solo vamos por el objetivo de mantener la categoría, sino que nos estamos dando cuenta que podemos más”, dijo con entusiasmo el futbolista polifuncional sobre un club de La Paz que nunca jugó en Primera y que pretende hacer un camino similar al que realizó La Luz, pasando de la “C” a la “A”.
“Hay SAD malas, hay SAD buenas. Hay clubes con dirigentes buenos y clubes con dirigentes que no hacen las cosas bien. No va tanto en el formato del club sino en la gestión”, analizó Montelongo sobre la realidad que está viviendo en una institución que es una SAD. “En Oriental tenemos un buen complejo para entrenar, agua caliente, utilería, cobramos al día, más allá de que no son grandes sueldos. Te cuento una para resaltar: el año pasado ascendimos y a las semanas cobramos un premio sin estar firmado”, añadió.
Aunque supo brillar en el River de Juan Ramón Carrasco como mediapunta, Montelongo -que jugó en Peñarol en 2011 y 2012- hoy está jugando como lateral derecho: “Ese puesto ha mutado. Cuando yo debuté, el volante era más de ida y vuelta, de despliegue, hoy demanda otras condiciones respecto a las que yo tengo, son jugadores más tirando a punteros, que tienen buen uno contra uno, explosión y no están tan preocupados en la vuelta. Yo siempre estuve muy identificado con el extremo y hoy ese puesto es más un puntero derecho que un volante. A veces paso desapercibido ahí, hoy puedo hacer más daño jugando de lateral”.
LA “CHAPA”. Montelongo tuve tres lesiones importantes a lo largo de su carrera y las tres fueron rotura de ligamentos cruzados: en River Plate (2008), Bologna (2011) y más recientemente en Rampla Juniors (2020). “Este año hicimos una pretemporada espectacular y llevo cero lesiones”, contó.
“Sé que soy un jugador que tiene la ‘chapa’ de que me lesiono seguido, pero ahí hay dos tipos de lesiones: una cosa es el jugador que vive lesionado muscularmente, que te juega un partido y después no te puede jugar tres porque se desgarra, o se tironea, o porque necesita toda la semana para recuperarse. Yo nunca fui ese jugador. En mis años de juventud jugaba el domingo y el lunes estaba para hacer fútbol. Otra cosa son las lesiones grandes, como las roturas de ligamentos que me ha pasado. Aunque, sí, cuando pasé los 30 años empecé a tener alguna lesión muscular, pero eso está relacionado con el tema de la edad”.
¿Te jugó en contra tener esa “chapa” en algún momento de tu carrera? -Y sí... y más de grande. Obviamente nadie te va a decir en la cara ‘vos no me gustás como jugador’, pero las veces que yo he tenido alguna conversación con algún equipo o algo, la duda siempre es ‘¿pero cómo estás? ¿Por qué no jugaste?’ Los últimos años, sacando el actual, me persiguieron un poco las lesiones. River, por ejemplo, que es mi club, si querés volver te dicen que ‘en 2020 te lesionaste en Rampla, después jugaste en Oriental. Hace tres años que no jugás en Primera’. Cuesta llamar a un jugador donde el club piensa que va a tener el riesgo de pagar un salario y que después no va a poder jugar por lesión... Por suerte va quedando atrás ese tema de las lesiones”.
Montelongo debutó en River Plate en 2007, en 2010 fue transferido al Milan y después jugó en el Darsenero entre 2012 y 2017. Por ello, sorprende que no haya regresado al Prado en esta etapa de su carrera, que ya está más próxima al final, y más en un club que en los últimos tiempos ha incorporado jugadores de trayectoria, como Gonzalo Castro, Maxi Pereira o Walter Gargano.
“Naturalmente tendría que terminar mi carrera en River. Jugué ocho años en un equipo donde se consiguieron los objetivos grupales e individuales. En todos los años que jugué en River jugamos copas internacionales. Antes de Juan (Carrasco) River no era un equipo que acostumbrara a meterse en copas internacionales. Cuando te vas te dicen ‘volvé cuando quieras, esta es tu casa’, pero esas cosas no son tan reales”, puntualizó.
“Si me preguntás hoy, te digo que mi chance de terminar mi carrera jugando en Primera, es con Oriental. Pero el fútbol cambia de un momento al otro. Vos me hablás del nivel, mi último partido con Oriental creo que fue de ocho puntos, la diferencia entre ese partido y el mejor de mi carrera, que fue el partido que River perdió 6-3 con Nacional, es que con Nacional entraron todas las pelotas que yo jugué y con Oriental no. Eso de los niveles es muy relativo. Vas un día, juega Oriental vs. Peñarol por Copa Uruguay, la rompés y capaz que dicen ‘ah, pero mirá este en qué nivel está’. Es imposible de determinar”, razonó.
SU CARRERA. Montelongo reflexionó: “Por mis condiciones y por lo que yo sé que podría haber sido siento que tuve una carrera que fue menos de lo se podría haber esperado. Pero capaz que yo me planto frente a otro jugador ‘x’, y ve los equipos en los que estuve, el nivel de elite al que llegué, y me dice ‘tuviste tremenda carrera’. En cierto momento en el fútbol uruguayo mostré un nivel que por algo fui al lugar que fui. Probablemente no fue que ese club me fue a buscar, seguramente fue Paco (Casal) el que me llevó, con su fuerza y con su trabajo, pero convencer a Paco de llevarme era lo complicado. Era para haber tenido una carrera de elite, de continuar a ese nivel. Tampoco hay que olvidarse que fui a un Milan con grandes figuras; pasé de cambiarme con mis amigos, con el Japo (Rodríguez), con el Mono (Pereira), con Robert Flores, con Fede Puppo, a mirar a un costado y estar con Ronaldinho, con Zlatan Ibrahimovic, con Gattuso, con Pirlo, con Seedorf”.
Montelongo, que tiene cuatro hijos y planea ser entrenador, profundizó sobre quien fue su representante por mucho tiempo. “Paco (Casal) y Juan (Carrasco) fueron todo. Juan fue quien me dio la posibilidad y estaba convencido. Entre los dos perfeccionaron mis falencias. El Milan no vino a buscarme, fue Paco el que me llevó, lo tengo claro. Con Paco estoy 100% agradecido. En su momentos hubo cosas que se desgastaron no con él, sino con integrantes del Grupo Casal -y no estoy hablando mal de nadie-. Yo a Paco, decirle solamente ‘gracias’. No me meto en la política, no tengo ni idea, pero para mí es un fenómeno. La faceta humana de esa persona es todo, no te deja morir. Y eso capaz que la gente no lo sabe, pero no lo sabe porque él no quiere que se sepa”, finalizó.