Bengoechea, el único que dio una alegría

Edward Piñon

Berbia: no tuvo responsabilidad en los goles (ni siquiera en el primero de Abreu, porque el goleador cabeceó desde el área grande) y además evitó otras caídas de su arco. Turcios: dos jugadores diferentes a la hora de atacar y defender. En el rubro ofensivo fue el mejor exponente de su equipo porque el único que por momentos consiguió filtrar la férrea defensa alba. En la otra materia tuvo enormes problemas contra Peralta y bien pudo ganarse la roja. Bizera: tarde negra. No pudo ganarle nunca a Abreu en el juego aéreo y varias veces quedó pagando cuando lo encararon. De Souza: otro que acusó problemas para frenar a los atacantes tricolores. Lago: fue el más firme de la defensa mirasol, pero también supo sucumbir ante la velocidad y habilidad de Alvez o Benoit. Rotundo: gran despliegue en el juego defensivo y trascendente cuando se desdobló. Remató dos veces al arco, en una atajó Munúa y en la otra pasó cerca. Cesaro: bien, firme en la lucha por la pelota y criterioso para pasar la pelota. Bengoechea: el mejor de su equipo. De sus pies nació siempre el fútbol de ataque y además le aportó a su juego una buena movilidad. Convirtió el gol que le impidió a Gustavo Munúa batir el récord de Ladislao Mazurkiewicz y no debió salir de la cancha. Pacheco: quiso, pero no pudo. Trató de darle velocidad al juego de ataque de Peñarol pero no le salió nada. Bien rodeado y controlado por el fondo tricolor. Eso sí, en una ocasión, Munúa impidió que convirtiera. Emanue- le: absolutamente intrascendente. Procuró desbordar, pero le cortaron el avance Vanzini y Benoit. Bueno: aunque no gravitó, justo es decir que fue a todas. Canobbio: terrible. No hizo nada. Estoyanoff: no pudo trascender porque Leites lo anuló. Cedrés: se equivocó varias veces en las entregas. Claro que entró y a los tres minutos Nacional liquidó el partido.

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