Ayer Gregorio dio un paso el frente

Gregorio Pérez desniveló la estadística que en los partidos clásicos tenía igualada con Daniel Carreño. Ahora el actual entrenador de los aurinegros ganó dos enfrentamientos contra uno del técnico tricolor y los otros dos fueron empates. Además, con su conducción, Peñarol recibió solamente cinco goles y convirtió ocho.

La primera vez que se encontraron, fue el 19 de mayo de 2002, cuando por el Torneo Clasificatorio igualaron 1 a 1, con goles de Horacio Peralta y Carlos Bueno; el único festejo de Carreño, se concretó el 1o. de setiembre de 2002, cuando por el Torneo Apertura, con tantos de Oscar Javier Morales y Horacio Peralta, Nacional venció por 2 a 0. En aquella única victoria tricolor, el árbitro había sido Jorge Larrionda. La racha ganadora de Gregorio se inició el 24 de noviembre de 2002. Ese día, Peñarol se impuso por 4 a 2, en cotejo correspondiente al Torneo Clausura de aquel año. Dos goles de Pablo Bengoechea y uno de Fabián Estoyanoff y otro del argentino Daniel Jiménez. Horacio Peralta, ambos de penal, marcó las dos conquistas del equipo albo y el clásico anterior al disputado en la tarde de ayer, había concluido 0 a 0, aunque por penales la victoria le correspondió a los carboneros por 5 a 4. Ese duelo entre los rivales tradicionales, se disputó el 24 de enero de este año y era valedero por una de las semifinales de la Copa Ricard.

¿Carreño tenía razón, pero no lo dejaron?

Tras lo acontecido ayer en el clásico se replanteó en el seno de la hinchada de Nacional un tema que estuvo de moda hace algunas semanas: si Viera o Muslera debían ocupar el arco.

Esto es: la gestión de Viera no fue buena, más bien deficitaria. Una vez admitido esto, hay que convenir que cuando el titular se lesionó en la cancha de Wanderers, luego hizo fuertes declaraciones - dijo: "Carreño no me tiene confianza"- porque vislumbró que el entrenador confirmaría a Muslera y lo iba a dejar de lado.

Lo que pasó luego fue que, ante lo expresado públicamente por Viera, se armó un "batuque" que quizá hizo que Carreño se amoldara a las circunstancias. Por lo que queda la interrogante de si el técnico presumió que podía pasar lo que pasó ayer, quiso cambiar y la forma cómo se dieron los hechos no lo dejaron.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar