El partido St Pauli-Schalke 04, adelantado hoy en la 28ª jornada de la liga alemana de fútbol, fue detenido por el árbitro del partido, con 2-0 provisional para el equipo visitante, cuando uno de sus asistentes fue alcanzado por un objeto lanzado desde la grada.
El partido estaba prácticamente terminado y la ventaja del Schalke era clara, con tantos del español Raúl (minuto 26) y Julian Draxler (66), cuando uno de los jueces de línea recibió el impacto de un vaso de plástico lleno de cerveza en la parte superior de su espalda.
El árbitro asistente, Thorsten Schiffner, cayó al césped, pero pudo levantarse rápidamente y dirigirse al juez principal, que tras consultar con sus compañeros decidió la interrupción automática del partido en ese momento, sin esperar al final.
La afición local del equipo de Hamburgo estaba muy enfadada con la actuación arbitral, en un partido donde su equipo se había quedado con nueve jugadores, por las expulsiones de Jan-Philipp Kalla (minuto 66) y Fin Bartels (78). El asistente agredido había anulado un tanto al St Pauli en el minuto 60.
Con esta interrupción del partido, a la espera de la decisión final sobre si se otorga la victoria a los visitantes, el St Pauli queda decimosexto, amenazado por el descenso de categoría, y el Schalke 04, en horas bajas en la Bundesliga pero cuartofinalista de la Liga de Campeones, es décimo.
En principio, la decisión de los responsables del campeonato debería dar la victoria al Schalke e imponer una fuerte sanción al St Pauli.
Este encuentro fue el séptimo en detenerse antes del final desde 1963 en la historia de la Bundesliga.
El club del Ruhr, entrenado por Ralf Rangnick, que sucedió a Felix Magath, despedido a mediados de marzo, se dirigía hacia su décima victoria de la temporada, antes de afrontar los cuartos de la ´Champions´ contra el Inter de Milán.
"El árbitro tomó la buena decisión, ese tipo de comportamiento no debe darse en un terreno de fútbol. Es catastrófico para el club lo que ha pasado", reconoció el entrenador del St Pauli, Holger Stanislawski.
La situación del equipo local es preocupante, después de cinco derrotas consecutivas, sin contar este partido y podría caer a puestos de descenso si el Wolfsburgo gana el domingo al Eintracht Fráncfort.
La afición del St Pauli, club de los barrios populares de Hamburgo, es conocida por su fervor y en el pasado protagonizó otros incidentes violentos.
El partido estelar de la 28ª jornada de la liga alemana mide al líder Borussia Dortmund con el Hannover, sorprendente tercer clasificado, que puede dar más emoción al campeonato si consigue la victoria.
El Borussia está en una mala racha de una derrota y un empate y sólo cuenta con siete puntos de ventaja sobre el Bayer Leverkusen, que se enfrenta el sábado al Kaiserlautern. El Bayern Múnich, cuarto, recibe por su parte al último clasificado, el Borussia Moenchengladbach. (AFP)