RAÚL MERNIES
Antes de que comenzaran los playoffs las dos llaves presentaban incertidumbres, pero una parecía ser mucho más pareja que la otra.
El duelo entre Verdirrojo y Nacional, por los momentos que atravesaba cada uno, parecía mucho más parejo que el clásico entre Aguada y Goes, donde el sistema y el extranjero rojiverdes parecían ser superiores.
Pero por algo los partidos se juegan en la cancha. Las cosas fueron diferentes y ahora los previos de las revanchas están invertidos.
Nacional se impuso a Verdirrojo por ocho puntos (86 a 72), pero durante el partido los tricolores pisaron más fuerte en la cancha.
La notoria aparición de Tabaré Martínez sustituyó de manera perfecta y terminó con la dependencia hacia Luis Ignacio Carpio.
El brasileño Marcelo Correa ganó, y por destrozo, el duelo de goleo y rebotes ante Cam-Ron Clay.
Además, Nacional tuvo el aporte de 26 puntos desde el banco de suplentes, mientras los cerrenses sólo acercaron 14 desde los relevos.
En la otra llave las cosas son diferentes. Antes de sumergirse en cualquier tipo de análisis hay que decir se trata de un clásico; hay que jugarlo.
De todas formas, esa imagen que presentaba Aguada, mucho más regular en su juego, se derrumbó absolutamente y ahora Goes tienen todo a su favor.
Los aguateros ya recibieron dos golpes fuertes y consecutivos: la final con Capurro y el clásico del pasado sábado.
Goes demostró que sabe ganarle a este Aguada y ahora le jugará sin presión, pero con más confianza.