La euforia que generaron los dos primeros triunfos de los Spurs de San Antonio frente a los Pistons de Detroit en la final de la NBA se ha tornado en preocupación después de que los actuales campeones de liga arrollaran a sus rivales en los dos últimos encuentros y empataron la serie 2-2.
La causa no ha sido otra que el resurgir de los Pistons en una nueva versión de los históricos "Bad Boys" (Chicos Malos) de la década de los ochenta, ganadores de dos títulos de liga consecutivos, gracias a la agresividad de su juego defensivo, a su fuerza física y a la presión constante sobre los jugadores rivales.
La gran víctima de este tipo de juego que ahora representan el pívot Ben Wallace, el alero Rasheed Wallace, el reserva Antonio McDyess y el base Lindsey Hunter, ha sido el conjunto de los Spurs, pero especialmente su estrella, el ala-pívot Tim Duncan.
Duncan, uno de los jugadores más completos de la liga y el más elegante y estilista en su baloncesto, no ha podido en los dos últimos partidos superar la presión de la fuerza física de la defensa de los Pistons, encabezada por Ben Wallace, que le ha dominado en todos los aspectos.
Los expertos consideran que la única opción que tiene Duncan para el quinto partido consiste en meter más fuerte que nadie los codos y los hombros y luchar en cada balón desde dentro del área.
Los actuales campeones de liga son un equipo sin figuras, pero con jugadores de talento, desinteresados y que fueron desechados por otros, en una mezcla de personalidades de lo más sorprendente en la historia de la NBA y que ha tenido un rendimiento excepcional bajo la dirección del veterano Larry Brown.
El entrenador de los Pistons nada más terminar el cuarto partido dijo que había sido uno de los mejores que cualquiera de sus equipos haya jugado en su carrera de entrenador.
Cuando los Pistons acabaron con los Lakers de Los Angeles en la serie de campeonato del año pasado, se convirtieron en el primer equipo sin un jugador estrella que ganaba el campeonato.
Ben Wallace, que ha sido el único jugador destacado de los últimos tres años con los Pistons, es el más inesperado de los elementos estelares, pues nunca ha promediado más de 10 puntos por partido en la competición regular de toda su carrera. La fama de los Pistons como equipo campeón crecerá si ganan otros dos partidos a los Spurs en las Finales, comenzando hoy con el quinto, que será el que rompa el empate.
PROMESA Shaquille O’Neal, centro estrella de los Miami Heat que fueron eliminados en finales de Conferencia Este por los Pistons, calificó de aburrida la final de la NBA: que juegan los equipos de Detroit y San Antonio. "Podría estar siendo mejor si hubiéramos estado nosotros allí. Los ratings serían mejores y los juegos serían mejores. Habría más entretenimiento en los partidos. Empero, ¿quién soy yo para hablar? No estoy ahí y no tengo derecho a hablar, pero prometo que esteré de vuelta en una final"
EL MALO Acerca de cómo le gustaría que los fanáticos le recordaran en un futuro, el gigante miamense expresó que deseaba que la gente dijera: "Este fue el más grande hijo de mala madre que haya jugado jamás. Ahora tengo tres anillos de campeón. Eso es bueno. Podría probablemente retirarme ahora y esperar 10 años y seguro ingresaría en el Salón de la Fama y eso también es bueno, pero no estoy satisfecho con haber ganado tres campeonatos cuando he estado en cinco finales".