Hora del mea culpa: cómo piensan evitar nuevos hechos de violencia las autoridades del básquetbol

Ricardo Vairo, presidente de la Federación Uruguaya de BasketBall. Foto: Archivo El País.

INFORME

Algunos creen que el problema está sobredimensionado, otros que hay que empezar por eliminar determinados actos, pero todos apuestan al diálogo y a la autocrítica. La próxima semana habrá reunión.

De que es posible nadie tiene dudas, pero todas las voces llaman a la unidad para combatir la violencia en el básquetbol. Hay suficientes muestras de que en algunos casos se ha perdido el respeto: el salivazo que recibió el árbitro Diego Borghini durante el juego entre Olimpia y Peñarol, el gesto ofensivo de Victor Rudd hacia los simpatizantes de Trouville, que derivaron en la invasión de cancha del conjunto de Pocitos, o la confrontación de Nicolás Delgado tras las faltas técnicas cobradas por Alejandra Godoy, que llevó a una denuncia pública por parte de la jueza alegando una agresión física.

Sobre el último caso, que al igual que los otros dos están en manos del Tribunal de Penas, ninguna de las partes implicadas quiso hacer declaraciones a la espera de que se expida el organismo. Tampoco lo hizo Nicolás Rivadavia, miembro del ente encargado de aplicar sanciones.

De todas formas, Gonzalo Salgueiro, presidente de la Unión de Jueces Oficiales de Básquetbol, comentó: “Si bien es cierto que en la única filmación que anda circulando no se aprecia claramente el agarrón del jugador en el antebrazo de la jueza, yo no tengo ningún motivo para desconfiar de lo que dice la árbitra. ¿Por qué?”.

En este sentido, aclaró que hay testigos del supuesto hecho y recreó el diálogo que tuvo con el juez principal de aquel partido: “Julio Dutra me dijo: 'Gonza, yo vi cómo se le inflamó el antebrazo, le quedaron marcados los dedos'”.

A su vez, afirmó que también lo percibieron los delegados de los clubes y añadió: “Entonces no hay ningún sentido en inventar algo para perjudicar a alguien, que se saquen de la cabeza eso porque el árbitro no sale a la cancha con esa intención”.

La primera será advertencia, la segunda denuncia y a la tercera los árbitros se retiran de la cancha; eso es lo que indica el reglamento ante cualquier acto de violencia.

Sin embargo, Ricardo Vairo, presidente de la Federación Uruguaya de Básquetbol, sostiene que “en algunos casos y por tratar de que el espectáculo continúe no se venía aplicando”. La afirmación fue ratificada por el propio titular de los árbitros, quien declaró que, más allá de que es un trabajo, realizan su actividad con pasión y pretenden que el partido finalice. “Por eso muchas veces a algunas cosas hacíamos oídos sordos con el fin de que el partido termine, pero creemos que esto se hizo una bola de nieve tal que tuvimos que decir basta porque no toleramos más la violencia”, dijo Salgueiro.

Afirma que a partir de ahora cumplirán con lo escrito en el código disciplinario a rajatabla. Y en busca de ese objetivo ya hubo una reunión entre Vairo y Salgueiro para unificar criterios “porque de repente pasaba que determinada cosa se aplicaba en un partido, pero en otro no”, indicó la autoridad de la Federación.

Violentos

Más allá de detener el juego ante hechos de violencia, ¿es posible evitar que los violentos ingresen al gimnasio? En la actualidad existe una lista negra en la que está previsto que se ejerza el derecho de admisión en los casos que corresponda, pero para Salgueiro también hay que ser hincapié en este sentido. “Por este tema tuvimos una reunión con los neutrales de la federación y me dicen que está vigente la lista negra, lo que nosotros tenemos que pedirles a los dirigentes es que lo hagan de manera estricta, porque también había cierta flexibilidad en ese sentido. Entonces, así como nosotros nos vamos a poner más estrictos, entendemos que los dirigentes de la federación también deben serlo”.

En esta línea, el titular de la gremial de árbitros citó un caso concreto que ocurrió cuando denunciaron a un inspector por no colaborar e incluso insultar a la terna arbitral: “Ese inspector debería ir a la lista negra y no podría entrar más. ¿En qué son flexibles? En que lo sancionan como inspector, pero sí puede asistir como parcial, entonces es como una sanción que en realidad no tiene efecto porque la persona va a seguir yendo a la cancha”. Consultado al respecto, indicó que recuerda más de un caso de este tipo, aunque prefirió finalmente no dar nombres.

Sobre otras formas de restringirle el acceso a los violentos como las cámaras de detección facial, Vairo señaló que son “inviables” de acuerdo con el presupuesto que maneja el básquetbol.

Por otra parte, un aspecto sobre el que se rumorea es el de que hay clubes que le proporcionan entradas a hinchas violentos. Al ser consultado sobre este asunto, Mateo Sarni, secretario de Basquetbolistas Uruguayos Asociados (BUA), afirmó: “Específicamente no, son cosas que obviamente se comentan, pero no tengo ninguna certeza, prueba ni conocimiento de que realmente pasen. El común popular dice que sucede, pero no más que eso”.

En este sentido, Rivadavia afirmó: “No me consta, sí pueden ser comentarios que se manejen en el día a día; erradicar la violencia en el deporte no es solo responsabilidad de la federación uruguaya, sino de los clubes que desde hace un tiempo hasta esta parte han asumido esa responsabilidad de trabajar el tema de seguridad y buscar erradicar la violencia, que no son sencillos, porque los dirigentes que son honorarios tienen que afrontar situaciones delicadas”.

Modelo a imitar

La necesidad de erradicar el más mínimo acto de violencia la reconocen todos, incluso el presidente de la Liga identifica “una especie de exacerbación” que están tratando de enfrentar tras la vuelta del público a las canchas, pero algunos creen que no hay que sobredimensionar el problema.

De hecho, el propio Vairo indicó que “no ha habido hechos graves de violencia, sino algunos focos que incluyen a jugadores y dirigentes que no pueden pasar”.

Por su parte, Esteban Yaquinta, presidente de la Asociación Nacional de Entrenadores de Básquetbol del Uruguay (ANEBU) dijo que hay que ponerle un “marco real” a lo que está pasando porque “no han sucedido cosas de extrema gravedad sino cosas que normalmente pasan cuando los torneos están en etapa de definición”. De todas formas, hizo énfasis en que todos los actores del básquetbol son la imagen de un montón de gente y por lo tanto deben tener precaución con el manejo de las emociones.

Mateo Sarni. Foto: Marcelo Bonjour.
Mateo Sarni. Foto: Marcelo Bonjour.

Sarni respaldó sus dichos e instó a la autocrítica por parte de los jugadores y al diálogo entre todas las partes. “Es una responsabilidad que tenemos que asumir y de la que tenemos que reflexionar constantemente. Hay mucha tensión durante los partidos, pero hay líneas de conducta que se tienen que mantener”, indicó.

La próxima semana habrá una reunión entre los actores para buscarle solución a un asunto con múltiples aristas.

Y Salgueiro ya tiene clara la primera interrogante a plantear: “¿Ustedes quieren cortar realmente con todo este clima de violencia que se está viviendo? Si la respuesta es afirmativa, tenemos los caminos para hacerlo, pero hay veces que hay actitudes que parecería que están en el sentido contrario”, declaró.

En este sentido, se mostró comprensivo con la adrenalina y el nivel de exigencia al que se exponen todos los actores, pero entiende que es el momento de actuar para evitar males mayores. “Si no lo paramos ahora, cuando queramos acordar puede terminar mal porque un día un hincha con toda esta manija que hay de los dirigentes en las redes sociales se va a levantar cruzado y no sabemos que puede pasar, entonces: muchachos, es hora de bajar la pelota al piso, ese es el mensaje que queremos dar”, explicó el juez internacional.

Pelota de básquetbol. Foto: archivo El País.
Pelota de básquetbol. Foto: Archivo El País.

Las posturas son múltiples: hay quienes entienden que el tema está inflado, otros que piensan que se puede comenzar eliminando pequeñas prácticas violentas y algunos que apuntan a un proceso de transformación de comportamientos.

“Yo fui hincha, y lejos de actitudes súper violentas, a veces insultaba jugadores, por ejemplo. Hoy soy jugador y me parece increíble como pasa eso, pero uno a veces se deja llevar por el público general y cree que estas instancias donde se parte de ciertas crisis, entendidas como oportunidad, dan como para seguir hablando del tema, e ir moldeando sus prácticas acorde a lo que piensa”, cerró Sarni en referencia a que los caminos de reconstrucción son “lentos” y se dan mediante la reflexión.

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