Por Germán Boiso
El próximo martes se cumple un nuevo aniversario de la fundación del Club Atlético Aguada. La institución de la calle San Martín llega a los 101 años de vida y así también cierra el año de su centenario, un año de muchos cambios.
Los últimos 365 días han sido para Aguada de una intensidad máxima, fiel reflejo de la historia del club, marcada por altos y bajos y sobre todo por la pasión con la que se vive el día a día en el club rojiverde.
Al momento del esperado festejo centenario el primer equipo contaba con un plantel de lujo, sin embargo el objetivo de ganar la Liga Uruguaya no se cumplió. Eso sí, la pasada edición dejó para la historia la serie de cuartos de final que el aguatero ganó ante su rival de todas las horas, Goes, en un agónico 3 a 2 tras alargue en el quinto partido, juego en el que Leandro García Morales dio sus ultimas pinceladas con la camiseta de Aguada.
El gran ídolo de la última década, el que en 2013 lo guió a su primera LUB y a volver a ser campeón uruguayo tras 37 años se fue del club, como también lo hizo el capitán Federico Bavosi y la mayoría del plantel anterior.
Los cambios decididos por la directiva fueron un cimbronazo pero Aguada decidió cerrar una etapa que le significó renacer deportivamente siendo tes veces campeón en Uruguay y protagonista en América.
El año del centenario trajo también la irreparable pérdida de su presidente Alejandro Mazzeo, justamente mientras se jugaba la serie ante Goes, un golpe durísimo para el club y su gente.
Con un plantel nuevo, que poco a poco encuentra su rumbo, con cambio de DT, y ahora al mando de un hombre de la casa como Germán Cortizas. Con Gerardo Rabajda estrenando su rol de presidente y con Flavio Perchman siempre presente, Aguada vive un momento de reconstrucción deportiva pero con las bases institucionales muy sólidas.
Con su gente, la que lo alienta siempre y la que también le da dolores de cabeza, porque así es la esencia del pueblo aguatero, masivo, visceral y pasional como muy pocos.