A todo ritmo: las claves del triunfo de Nacional sobre un Aguada diezmado por lesiones en la primera final

Comenzó el principio del fin de la Liga Uruguaya de Básquetbol en el Antel Arena con triunfo tricolor por 102-77. Fiel a su estilo, el equipo de Ponce fue intenso en defensa y abrumó a su rival.

Finales de la Liga Uruguaya de Básquetbol entre Nacional y Aguada
Finales de la Liga Uruguaya de Básquetbol entre Nacional y Aguada.
Foto: Estefanía Leal

Lo que los dos equipos manejaban en la previa terminó plasmándose adentro de la cancha: el factor que determinaría la victoria de uno u otro equipo era la intensidad defensiva de Nacional, una marca registrada de la temporada 2024/25 del equipo de Álvaro Ponce. O en su defecto cómo pudiera contrarrestarla Aguada, sabiendo que si no controlaba el ritmo del juego, a la larga terminaría sufriendo.

Empezó el principio del fin de esta Liga Uruguaya de Básquetbol en el Antel Arena, y el primer round fue tricolor, con diferencia. Precisamente de 25 puntos (102-77), que son un montón para tratarse de los dos mejores equipos del torneo. El uno y el dos de la fase regular, el campeón sudamericano y el último campeón uruguayo.

“Creo que a ellos el juego defensivo que proponemos nosotros les dificulta, como les dificultó a todos los equipos en la temporada”, dijo Patricio Prieto a Ovación en la previa y así fue. Aunque el trámite comenzó parejo con varios puntos de Donald Sims, que dieron lugar a que los aguateros se ilusionaran con otra noche mágica del americano y que bastara para llevarse el primer punto, el básquetbol definitivamente no pasa solamente por un jugador y ni siquiera por cinco, algo que quedó fuertemente marcado esta noche en la cancha.

Patricio Prieto en la marca de Juan Santiso en el partido entre Nacional y Aguada en la final de Liga Uruguaya de Básquetbol.
Patricio Prieto en la marca de Juan Santiso en el partido entre Nacional y Aguada en la final de Liga Uruguaya de Básquetbol.
Foto: Estefanía Leal.

La explicación es que mientras Ponce utilizó nueve jugadores se su roster, Cortizas se limitó a los de su confianza, que encima por el desgarro de Vidal hoy fueron solo siete hombres, que enseguida bajaron a seis porque Jamil Wilson se sintió durante el segundo cuarto y no pudo volver a ingresar. A la espera del parte médico del americano, si se trata de una lesión que lo margine por varias finales, es una baja que puede definir el título de campeón.

Al Casco no le quedó opción que echar mano a los más jóvenes y tomar decisiones desesperadas, cuando enfrente había un rival con un libreto clarito que no dejó nada al azar.

Patricio Prieto con pelota ante Donald Sims en el partido entre Nacional y Aguada en la final de Liga Uruguaya de Básquetbol.
Patricio Prieto con pelota ante Donald Sims en el partido entre Nacional y Aguada en la final de Liga Uruguaya de Básquetbol.
Foto: Estefanía Leal.

El equipo de Nacional corrió, a todo ritmo, desde el primer minuto de juego hasta el último cuarto. Y ante un equipo diezmado —y quizás agotado de la larga serie ante Malvín—, hizo mella antes de lo esperado. Sacó dos cifras de ventaja para el descanso largo, que Aguada ya no pudo descontar.

La constante de la segunda mitad del juego fue con los tricolores esperando que su rival se arrimara con la pelota, achicar cada espacio, acelerar para forzar los errores que con el agotamiento mental y físico fueron cada minuto más frecuentes. Y matar de contragolpe, con pases largos y posesiones cortas, pero muy precisas en las manos de los especialistas: Feldeine, Sarni, Oglivie y el brasileño Maozinha, otra vez la gran figura. El ex Memphis Grizzlies de la NBA es físicamente implacable en la pintura con sus 2,03 metros de altura y se despachó con 15 puntos, 13 rebotes, dos robos y cuatro tapas espectaculares. Además de dos volcadas para hacer delirar a los tricolores en las tribunas, cuando el partido ya estaba sentenciado. Se destacó también Semiglia con 22 puntos de todos los colores, y del lado aguatero Sims con 19, pero que con el correr de los minutos fue perdiendo energía y efectividad, víctima de la presión defensiva del rival.

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