En teoría, los adolescentes uruguayos deberían completar el Ciclo Básico (tercer año de la educación media) a los 15 - 16 años. En la práctica solamente el 55% consigue ese objetivo establecido por nuestra sociedad. El 45% restante queda rezagado o abandona la enseñanza formal. Estas conclusiones de un estudio de la Prof. María Ester Mancebo, reseñado en el suplemento Economía y Mercado de El País, se suman a los resultados de otras investigaciones publicadas en los últimos años. Todos apuntan a lo mismo: al fracaso de la enseñanza media.
Podría sostenerse que la principal razón del fracaso son las limitaciones presupuestales. Sin embargo, otros estudios comprueban que el notable aumento del presupuesto de la enseñanza en los últimos años no se ha traducido en una disminución correlativa en la deserción de los adolescentes. Existen otros motivos, quizás más importantes, para el actual estado de cosas. Uno de ellos es el debate entre contenidos y competencias.
Básicamente, en la enseñanza media parece predominar la visión de que su función primordial es suministrarles a los jóvenes "contenidos". En cambio se le adjudica menos prioridad a la preparación laboral, es decir a darle "competencias". Existe una posición para la cual "la vinculación de la educación media con el mundo del trabajo se ha vuelto un tabú". No es difícil adivinar el debate ideológico detrás de esa posición.
El juicio de muchos jóvenes, y de muchas de sus familias, sobre esa falsa dicotomía es evidente: abandonan la enseñanza media porque ya no responde a sus necesidades e inquietudes. Nadie dedica tiempo y esfuerzo a aprender lo que no le interesa, lo que no le parece relevante o útil.