Sobre esto no hay ninguna duda: los términos usados por el ministro de Trabajo y Seguridad Social para referirse a los dirigentes del PIT-CNT no son los más apropiados para emplear entre dos fuerzas —gobierno y trabajadores— de cuya correcta y armónica relación depende en buena parte la paz social del país. Los exabruptos lanzados por el Dr. Santiago Pérez del Castillo tras conocer la descalificación que la central obrera hizo de su proyecto de creación de trabajo fueron la reacción propia de un hombre que ve que sus buenos propósitos son deformados y malinterpretados deliberadamente, por razones de política menor. Por eso se pueden comprender, aunque no justificar de ninguna manera, los calificativos utilizados por el secretario de Estado contra los dirigentes gremiales. Aunque, vale la pena recordarlo, tuvo de inmediato la nobleza de pedir una audiencia a la directiva sindical para excusarse personalmente por sus excesos verbales.
La situación actual, aunque la tirantez entre ministro y gremialistas sigue latente, lleva a pensar que finalmente éstos darán su aval al proyecto oficial de generación de trabajo. "Trabajo precario es trabajo; es mejor darle una ocupación al ciudadano carente de ella que darle un subsidio en dinero o una canasta de ayuda", dice el Dr. Pérez del Castillo. Y finalmente la central obrera deberá darle la razón; ello puede ocurrir por honesta convicción o simplemente por seguir el ejemplo que dos gobiernos de izquierda —en consecuencia correligionarios— le están dando en esta difícil materia. Uno de esos ejemplos se lo brinda Arana, que tiene previsto poner en marcha desde la Intendencia un plan basado en la creación de un millón de jornales transitorios dirigido a hombres mayores de 40 años y a mujeres jefas de hogar. El otro llega desde Brasil y lo apadrina nada más ni nada menos que Lula. En efecto, afectado por el gran número de desempleados existentes en su país, el flamante presidente elaboró un programa de empleo, consistente en la contratación por seis meses de 250.000 jóvenes carentes de ocupación, 50.000 de los cuales se enrolarán en las empresas públicas.
La similitud entre los planes de Pérez del Castillo, de Arana y de Lula es total, y los tres plantean soluciones de emergencia para un terrible flagelo social. ¿Mantendrá el PIT-CNT su oposición, después de conocer el parentesco y la calidad de excepcional que tienen estos tres planteos?