El Partido Nacional pegó primero y lo hizo de manera contundente. A la muy buena votación que obtuvo en las elecciones del domingo 28 se le agregó la rapidez y espectacularidad con que cerró su fórmula presidencial para octubre.
Con Luis Alberto Lacalle ungido como candidato por el soberano veredicto de las urnas, quedaba saber quién sería su compañero de fórmula. Todo apuntaba a Larrañaga, pero la duda era cuándo se concretaría. Y fue esa misma noche. En la venerable Casa del Partido Nacional, el precandidato derrotado anunció su decisión de acompañar al vencedor, aceptando su invitación, en un mensaje de unidad que arrancó la ovación de los presentes y trascendió con fuerza a la ciudadanía. Habían disputado palmo a palmo durante meses el voto de los uruguayos y, terminada la contienda, ambos se confundían en un abrazo y juntos decidían enfrentar el futuro.
El Partido Nacional queda así en una excelente posición. Dirimió una interna que fue dura pero no dejó heridas, cerró filas y proyectó su estrategia para octubre.
Y arranca con un mensaje que plantea objetivos claros, como lo expresara Lacalle durante el acto: los enemigos del Partido Nacional son, simplemente, la ignorancia, la pobreza, el desempleo y la enfermedad, pero no el Frente Amplio ni los otros partidos. Una manera de dejar claramente establecidos cuales son los verdaderos motivos de preocupación y cuáles van a ser los ejes de su campaña electoral.
No hay dudas de que los blancos han aprendido las lecciones de la historia, de su pasado tumultuoso, y hoy se presentan como un Partido moderno que tiene en la unidad un capital fundamental. Pero que tiene por objetivo usarla para lograr una sociedad más igualitaria, donde la prioridad es la superación y mejora de todos los uruguayos. Darle argumentos para creer en el futuro de un Uruguay mejor.
Lacalle y Larrañaga han rejuvenecido al Partido Nacional. Lo han convertido en una fuerza que atrae a la juventud -basta sólo recordar las elecciones realizadas un par de años atrás donde participaron más de 50.000 jóvenes- y le abre un maravilloso panorama como partido moderno.