La quinta Cumbre de las Américas se desarrollará este fin de semana en Trinidad y Tobago. Estos encuentros regionales reúnen a los Jefes de Estado y de Gobierno del continente con el propósito de considerar temas comunes, como el desarrollo regional en los niveles económico, social o político.
El presidente Obama ha hecho un movimiento inteligente en el tablero de ajedrez político que representa cada una de esas reuniones: ha ordenado a los Secretarios de Estado, del Tesoro y de Comercio que eliminen un conjunto de restricciones establecidas por sus predecesores que limitaban los contactos con Cuba.
La decisión presidencial declara que se encuentra en el interés nacional de los EE.UU. apoyar el deseo del pueblo cubano de decidir libremente su futuro y el de su país y enumera una lista de medidas que incluyen la derogación de las restricciones a los viajes de cubanos emigrados residentes en los Estados Unidos a Cuba (alrededor de un millón y medio) y a los envíos de sus remesas a familiares y amplía la lista de "donaciones humanitarias" que pueden ser exportadas a Cuba. Esta última excepción incluye a ropas, artículos de higiene, medicinas y suministros veterinarios, equipos para la pesca y equipos para fabricar jabón. Además se autoriza mejorar las telecomunicaciones con Cuba.
La Casa Blanca ha subrayado que las medidas no obedecen a presiones externas sino que responden a la convicción personal de Obama y cumplen con compromisos asumidos durante su campaña presidencial. Lo que parece muy sensato. Las limitaciones derogadas no contribuían a apresurar la inevitable caída del régimen cubano, pero sí creaban un sufrimiento innecesario a mucha gente común en las dos costas del Estrecho de Florida.
El momento en que se tomó esta decisión no podría ser más oportuno.
Por una parte, se priva al presidente Chávez y a algún otro mandatario de la oportunidad de embarcarse en una de sus diatribas contra los Estados Unidos. Por la otra, se pone la pelota en la cancha de Fidel Castro, quien ahora tiene que decidir como responder a esta apertura unilateral de Obama en las tormentosas relaciones entre los dos países.