No a todo

La decisión del Poder Ejecutivo de ordenar el desalojo de las oficinas de la Inspección Técnica de Secundaria, en la Ciudad Vieja, fue acertada. En más de un sentido. Incluyendo que, otra vez, quedó en evidencia que la ocupación del local de trabajo no debería ser considerada como una medida legítima de reivindicación gremial.

Pero, en este momento, lo más importante es que el desalojo demostró la voluntad del gobierno de impulsar las reformas que la enseñanza necesita. El local de Secundaria fue ocupado en la mañana del lunes por miembros de la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria, cuando se iniciaba la elección de los cargos y horas docentes para el próximo año. El gremio ya había fijado su posición en un comunicado donde expresaba que "la base de toda negociación será la no implementación de todo proyecto que suponga áreas, campos, semestralización, injerencia de partidos políticos, injerencia de empresas, fondos concursables, evaluación externa y recursos en función de resultados". Aunque el tema central es el Proyecto Pro-Mejora (el cual, con sus méritos, tiene un alcance limitado y, siendo un proyecto piloto, una cobertura restringida), la oposición también se dirige contra otros "proyec- tos transversales", incluyen- do Compromiso Educativo, Liceos Abiertos, Pro-Lee y Pro-Razona.

Es un NO a todo intento de reforma que demuestra que el tema central de la resistencia gremial no es tanto mejorar la calidad de la enseñanza, sino determinar quien ejerce el predominio dentro del sistema de aquella: los gremios o las autoridades designadas por el Poder Ejecutivo y el Parlamento, elegidos ambos por toda la ciudadanía y responsables ante ella.

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