Si no se hace de la Educación un tema de Estado y ésta queda sujeta sólo a los avatares de los cambios políticos en el gobierno de un país, estamos armando un embrollo interminable en la mentalidad de los estudiantes.
Es lo que está pasando, lisa y llanamente con la Historia como asignatura de Secundaria. Abandonado el rigor científico, sustituido por una mera acumulación de opiniones de mandatarios de turno y sus amanuenses, se juega a crear tantas historias nacional como marquen los vaivenes de la banda presidencial.
Cuando se trata de enseñar a niños o jóvenes, siempre se ha tenido la prudencia de no incursionar en temas de excesiva actualidad, donde sus protagonistas aún viven y actúan, porque se corre el riesgo de la falta de objetividad de quien juzga -un "historiador" embanderado políticamente- y cuales son sus méritos reales para instruir a la juventud; con excepción de su militancia partidaria y su ambición de "hacer méritos".
Ya no es simplemente la dictadura y su visión sesgada de cómo se llegó a ella, sino que ahora se incluyen también en el denominado manual "Materiales para la enseñanza de la historia reciente", las gestiones presidenciales de Sanguinetti, Lacalle y Jorge Batlle. Y los autores del texto toman partido como si se tratara de una discusión parlamentaria -de esas que abundan- y sin decoro ninguno desgranan sus críticas contra los adversarios. A ese nivel de partidización están llevando la enseñanza de la Historia, donde los calificativos superan a la descripción de los acontecimientos.
El peligro es que este ejemplo de politización de la Historia se extienda. Los gobiernos, en la historia de un país, son pasajeros y cambiantes. Por eso, cuando termine esta administración vendrá otra, que tal vez tenga un perfil muy distinto y una interpretación de los hechos diferente.
Y entonces veremos cómo se reescriben los capítulos de los años previos a la dictadura a partir de la sedición tupamara, cómo se juzgan las gestiones de Sanguinetti, Lacalle y Batlle, y qué se opina de lo actuado por el ex presidente Vázquez, las rencillas internas de su gobierno, su coqueteo con EE.UU. y sus privatizaciones, entre otros temas.