Las declaraciones del Presidente de la Cámara de Comercio Uruguayo-Brasileña, Sr. Rafael Rainusso, generan particular optimismo. Aseguró que las exportaciones de Uruguay a Brasil crecerán fuertemente en los próximos meses, en la medida que se mantenga la estabilidad cambiaria. Agregó que la coyuntura presenta grandes oportunidades en el mercado de ese país.
Todo esto es consecuencia de la voluntad expresada por el gobierno del presidente Lula en el sentido de hacer crecer todo el Mercosur, con disposición de negociar y desmontar barreras no arancelarias.
Es sabido que en el pasado hubo trabas no arancelarias que frenaron las exportaciones nacionales hacia el vecino del norte. Es sabido que ha habido decepciones, como cuando Brasil compró arroz estadounidense, postergando al uruguayo. Pero esto aparenta ir hacia un replanteo harto positivo para nuestros intereses.
Por ejemplo, Rainusso enfatizó que, en su opinión, las trabas no arancelarias van a ir desapareciendo en la medida que haya más comercio entre ambos países.
Reconoció que aún existen inconvenientes, que hay intereses monopólicos, pero que "lo importante es que las asimetrías desaparezcan para que realmente haya una competencia libre".
Claro que nada de esto habrá de funcionar si los uruguayos quedamos meramente a la expectativa. Si, por ejemplo, Brasil persiste en el interés de darle una salida a la producción agropecuaria del Mato Grosso a través del puerto de Nueva Palmira, ello tiene que encontrar condigna respuesta. Así también es imprescindible enfocar los intereses de cada Estado brasileño por separado. Como indicó Rainusso, "debemos pensar que para Uruguay cada Estado brasileño es un país. Tenemos que tratar de conocer mucho la situación de Brasil para poder colocar volúmenes importantes".
Los pesimistas dirán que ya antes Brasil pareció ser el gran mercado para la producción uruguaya y que ello luego no fue tan así. Que no hubo suficientes hechos que acompañaran a las palabras. Pero no es mirando hacia el pasado, estancándose en malas experiencias pretéritas, que se puede salir adelante.
Ahora hay un nuevo presidente en Brasilia. Un presidente que plantea claramente al Mercosur (y a Uruguay concretamente), que desea ser el motor de dicho bloque. Y esto debe ser visualizado como una gran ocasión.
Estamos ante un mercado enorme que reclama materias primas y productos primarios en altísimos volúmenes. Ya se anuncia que en este contexto, para el sector arrocero y el de la cebada, 2003 va a ser un año muy positivo. ¿Por qué no en otros rubros también?