La decisión del juez Recarey de poner en pausa el proyecto Neptuno, que busca evitar que se repita una crisis de agua potable como la que vivió la zona metropolitana el año pasado, es un papelón. Se trata de una decisión sin ningún criterio jurídico, que se entromete en una clara decisión política, y con el antecedente de cuando el mismo juez quiso frenar la vacunación contra el covid. Casi tan papelonesco es que dirigentes del FA apoyen semejante aberración jurídica.