Una maestra de tan solo 42 años falleció en un hospital, tras descompensarse en un centro de estudios. De inmediato, el gremio sacó un virulento comunicado, acusando a las autoridades de falta de sensibilidad por no haber suspendido las clases de inmediato. Las clases se suspendieron, apenas las autoridades recibieron información adecuada. Pero a diferencia de lo que hacen los gremios, no se toma una decisión tan seria, que afecta a miles de jóvenes, al primer grito. Se llama responsabilidad.