Comentaristas cercanos al FA han expresado su molestia porque los hoteles de Montevideo se han negado a alojar a Roger Waters, un notorio antisemita. Han hablado de libertad de expresión y de censura. Es un error, ya que Waters puede decir lo que quiera, y cantar a gusto. Ahora, es raro que quienes hablaban de “cerco sanitario” al criticar que Cabildo Abierto sea parte del gobierno, ahora se enojen porque el dueño de un hotel no quiera alojar a un apologista del terrorismo islámico.